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Relato Querido
y mudo diario: Eva me dio un beso francés y de ahí sin más pasó a
darme un beso en el clítoris, sabiendo lo que a mí me gustan los besos
con lengua. Ella disfruta más de mi coño que de mi boca. Yo la dejaba
hacer porque en el fondo de mi ser también deseaba ser acariciada en la
entrada de mi íntima cueva. Pero tengo que reconocer que me gustan los
besos en
los labios, me resultan tan estimulantes o más que ser penetrada o
acariciada en mi vulva, supongo que es por la riqueza en terminaciones
nerviosas que la boca contiene. Intercambiar la mucosa bucal, ¡eso, la
saliva! Es una de las cosas más excitantes que he experimentado en mi
vida. A pesar de eso, la actitud de Eva ante mis besos es totalmente
indiferente, no les resultan excitantes y por completo pasa de ellos, ¡eso
me pone muy triste! Es una buena amante y además creo que me quiere con
locura, pero el hecho de que no intercambiemos fluidos por medido de
nuestras bocas hace que empiece a dudar de ella. -¿Eva,
no te gusta mi boca? -Sí
Alicia, me gusta, pero me empiezan a dar arcadas cuando te beso. -¿Qué
quieres decir con eso? Me estás diciendo que te doy asco. -Un
poco sí Alicia, ¡perdóname por mi sinceridad! Es más, no quiero engañarte,
he conocido a otra chica de la que estoy locamente enamorada. -Gracias
por tu cruel sinceridad, puedes recoger tus pertenencias y marcharte. Yo
también sé ser despiadada, antes de una hora te quiero fuera de esta
casa, ¿lo has entendido? Algún
día tenía que suceder, cruzamos la delgada línea entre el amor y el
odio, nuestros 7 años de convivencia no han servido para nada, ¡es
lamentable! Vuelvo a tropezar con la misma piedra que lo hice hace nueve años.
En aquella ocasión fue un hombre cruel y despiadado, ¡ahora una mujer!
¿Qué me queda ya en esta vida? Los hombres no me quieran... las mujeres
no me desean, mi perro se ha muerto, ¿Qué puedo hacer? -Alicia,
ya lo tengo todo, siento mucho lo que ha pasado. He sido muy feliz a tu
lado. No
me despedí de ella, haberlo hecho es como haberle dicho que no tenía
importancia y que se marchara con la conciencia tranquila, ¡no! Me hizo
daño y ella también se tiene que sentir culpable... ahora que lo pienso
fríamente, qué soluciono yo con el hecho de que ella sufra, ¡aunque
ella esté jodida, yo seguiré estándolo! Mis años de experiencia no
hacen que mi corazón sea una roca... he de olvidarla, empezaré una nueva
vida. Querido
diario, hoy empiezo el primer día de mi enésima vida, quiero que me guíes,
y me avises si estoy en peligro de caer nuevamente en la trampa del amor,
déjame que sea una mujer alegre y que intente ligar con toda clase de
mujeres, homosexuales y hombres, ¡me es indiferente! Pero por favor aléjame
de la tentación de enamorarme, ¿lo harás? ...como es natural no he
recibido respuesta alguna del tan inanimado objeto, ¿estaré perdiendo la
cabeza? No lo creo, aún sé como me llamo... suena el teléfono: -¿Dígame,
qué desea? -¿Es
usted Alicia Domenech García? -¡Soy
yo, dígame! -Le
llamamos del grupo de empresas... le notificamos que en el sorteo ante
notario hoy realizado en Valencia, le
ha tocado un apartamento en He
colgado el teléfono, esto es lo que me faltaba para completar el día, no
he mandado a la mierda a semejante timadora porque aún me queda un poco
de educación, pero cada vez menos, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Los
días pasan inexorables hora tras hora y cada día soy más y más vieja,
desde hace tres meses no he vuelto a mantener relaciones sexuales con
humano alguno, me he tenido que conformar con la solitaria y sórdida
masturbación. Creo que me volveré loca, nadie en este mundo me hace
caso, hasta mi diario me ignora por completo... Estoy decidida, hoy cuando
llegue a la oficina llamaré a Alicia y sin darle tiempo a reaccionar le
daré un beso en la boca, tengo que sentir la sensación de un beso francés
lo antes posible. -¿Jessica,
puedes venir a mi despacho por favor? Sé
que me estoy jugando el puesto, sé que mi carrera como ingeniero en esta
importante empresa peligra, ¡qué estoy diciendo, si soy la dueña!, no
puedo aguantar más la soledad que mi alma siente. Ahí llega: -Si
eres tan amable cierra la puerta Jessica. -¿Qué
desea Señora Alicia? -No
sé como decírtelo, tengo un gran problema y creo que tú podrías
ayudarme. -¿Dígame,
qué es lo que puedo hacer? Creo
que en lugar de lanzarme hacia ella y abordarla primero intentaré
seducirla para ver como reacciona, aunque creo que una chica de 20 años
le dará asco una mujer como yo de 45. De todas formas lo intentaré. -¿Jessica,
tienes novio? -Novio,
novio... no, salgo en ocasiones con un chico, pero no hay nada serio entre
nosotros, ¡es simplemente amistad! -Eso
está bien, ¿has besado alguna vez a una chica? -¡Qué
cosas dice Señora Alicia! No, nunca lo he hecho, a no ser los besos que
de pequeña daba a mi madre en los labios. ¿Por qué me pregunta eso? -Como
ya te he dicho tengo un problema, más que problema tengo la necesidad de
que alguien me bese en la boca, ¡he pensado en ti! -Bueno,
si está tan necesitada lo haré, no creo que por eso me vaya a morir.
Tengo por costumbre ayudar siempre a quien pueda necesitarlo. ¿Qué
desea, un beso francés? -¡Sí,
eso es lo que deseo! Jessica,
una joven de veinte años con un corazón que no le cabe en su cuerpo es
la persona que me ha sacado del bache en el que estaba sumida. Sin dudarlo
ni un momento me hadado un beso francés que me ha dejado relajada para
todo el día, cuando hemos terminado de besarnos ha dicho: -¿Lo
he hecho bien? -Lo
has hecho de maravillas, no sé como agradecértelo. -Yo
sí, invítame a tu casa esta noche, allí en la intimidad lo pasaremos
bien. -¡Vale,
quedamos a la nueve! ¿Sabes donde vivo? -¡Lo
sé! ¿Quién crees que te ha enviado las flores estos dos últimos años
en el día de tú cumpleaños? La
vida te da sorpresas, qué sorpresas te da la vida. Dos años lleva esta
adorable chica enamorada de una mujer madura como yo, y yo mientras tanto
siendo engañada por la que creía el amor de mi vida. Sé que tú, diario
no me advertirás, sé que me volveré a enamorar y que Jessica tarde o
temprano se cansará de mí, pero soy débil y soy humana, volveré a
tropezar por enésima vez en la misma piedra. Aquella
noche de otoño fue la primera noche de mi último amor, desde ese día
han pasado veinticinco años y Jessica sigue amándome como el primer día...
me ha hecho la mujer más feliz del mundo, sus besos al estilo francés me
han hecho disfrutar y tener ilusión por la
vida. Estoy
viendo llegar mi final, ¡la quiero tanto! Hoy mismo he llamado a mis
abogados para que prepare todos los papeles para trasmitirle toda mi
fortuna, no quiero que la muerte me visite por sorpresa y dejarla sin
nada. Ella con 45 años, tiene mucha vida por descubrir. Ahora en cuanto
vuelva del trabajo le diré que es heredera de todo lo que poseo. -Hola
Jessica, ¿cómo va el negocio? -Muy
bien Alicia, hemos cerrado el contrato con los japoneses y con los
alemanes, ¡no tienes de que preocuparte, tu negocio está en buenas
manos! -¡Lo
sé amor mío, lo sé! Desde que eras mi secretaria siempre he sabido que
serías una excelente ejecutiva. Tengo que darte una noticia. -¡Si
es mala, no me la digas! Sabes que odio las malas noticias. -Es
una buena noticia, he preparado todos los papeles para que heredes toda mi
fortuna, ¿estás contenta? -No,
estoy muy triste, ¿qué es lo que te ocurre? Jessica
me conoce, sabe cuando algo no funciona bien, se abrazó a mí y no dejó
de llorar durante toda la noche. Yo debido a la enfermedad que poseo no
estaba para muchos trotes, pero Jessica no dejó de alentarme, acariciarme
y besarme con maravillosos besos franceses de puro y sincero amor. Querido
y fiel diario, presiento que hoy es el último día que paso contigo,
espero que dejes leer todo lo que te he confiado al amor de mi vida. ¡Eres
tú Jessica! Me has hecho la mujer más feliz de la faz de
*-*-* Denominación de la RAE de Género |
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