Minifalda

    AVISO IMPORTANTE

 

 

Datos ténicos

Relatos de minifaldas - Minifalda.

Título: Minifalda  
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Guión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Elvira
Actores: Elvira, Clepto, Ernesto
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Ayer al levantarme no me encontraba bien y aunque no me gusta, tuve que ir al médico para contarle lo que me pasaba. Y así me recetaría algo que aliviara mi dolor. ¡Qué sorpresa! En lugar de un doctor que es lo que siempre he tenido, en su puesto encuentro una doctora. ¡Guapísima, y muy joven por cierto! Pero no era por el hecho de que fuera más o menos guapa, el motivo de mi sorpresa, fue porque lo que tenía que contarle era una cosa muy íntima. Me quedé tan cortado que por un momento pensé contarle otra cosa que nada tenía que ver con el motivo de mi visita. ¡Hice de tripas corazón!  

-¿Qué le pasa? –Dijo la doctora-

-Tengo un fuerte dolor a la hora de orinar –le digo-  

Mi enfermedad quedó al margen, mis ojos se clavaron en su falda ¡En su corta falda! Mi imaginación empezó a volar por los cielos de lo sensual, allí mismo tuve un sueño que ahora les explico:  

El flechazo fue mutuo, se introdujo tan profundo que los dos nos olvidamos por completo que estábamos en la consulta de la sanidad pública. Cualquiera podía hacer aparición sin previo aviso ¡Pero nos dio igual!  

Ella sentada frente a mí se desabrochó por completo la blanca bata que no dejaba ver al completo su excitante y corta falda. La minifalda con esfuerzos le cubría sus braguitas, para darle más sensualidad a la escena cruzó sus piernas ¡Qué vista! Mi mirada no podía separarse de su entrepierna:  

-¡Bájese los pantalones! Los calzoncillos no hacen falta. Yo misma los apartaré para poder inspeccionar su pene.  

No había terminado de bajarme los pantalones cuando la joven doctora deshace el cruzamiento de sus piernas y las deja bien separadas para que yo le pueda ver a placer sus bragas ¡Sus blancas y casi transparentes bragas! La vista era excitante y provocadora. Pero yo me quedé allí, en la silla ¡Parecía petrificado! Dice:  

-Así están bien ¿Qué es lo que tan fijamente mira? ¿Son mis braguitas a caso?

-¡No! Estoy con la vista perdida pensando en mis problemas.  

La hermosa doctora me estaba provocando con el constante cierre y apertura de sus piernas, su minifalda cada vez más subida dejaba más longitud de muslos al descubierto y yo debería estar cada vez más excitado pero mi pene no era capaz de conseguir una erección ¡Parecía asustado!  

Volvió a la carga, pero esta vez además de separar las piernas introdujo su mano izquierda en el interior de sus bragas y empezó a masturbarse, con la derecha acariciaba al tiempo sus pechos por encima de su suéter. Ella parecía estar disfrutando del momento, yo también lo tendría que haber estado haciendo ¡Pero me era imposible! Estaba tan nervioso que no era capaz de templar.  

-¿Qué te pasa, no te gusto?

-Si me gustas mucho, pero estoy tan nervioso que no soy capaz de excitarme ¡Lo siento, no te sientas ofendida!

-Déjame, voy a intentar una cosa.  

Dejó de acariciarse y masturbarse, se levantó, echándose la falda hacia abajo se acercó y se arrodilló frente a mí, por la pernera izquierda de mis calzoncillos sacó mi pene y lo empezó a acariciar con sus suaves manos ¡Pero nada, no reaccionaba! Parecía un gusano de seda en fase de metamorfosis ¡Estaba flácido y arrugado! Mi pene en otra situación ya estaría totalmente dispuesto a invadir el territorio de tan hermosa mujer. Pero no sé que es lo que estaba ocurriendo en mi interior que no era capaz de excitarme y mucho menos de poner dura mi herramienta. Estaba quedando como un impotente ¡No era así! Si algo hasta ese momento tenía en perfecto estado ¡Eso era mi pene!  

-¡Lo he intentado todo, ya no sé que hacer! ¡Espera, se me ocurre una idea!  

La hermosa y joven doctora en pie ante mí lucía su provocativa minifalda. Había llamado a su enfermera, que en unos segundos hizo su aparición. Si la joven doctora era hermosa, su enfermera no lo era menos. Las dos empezaron a contonearse y acariciase cada una de las zonas de sus cuerpos ¡Era fantástico y muy excitante! Yo parecía empezar a despertar ¡Fue una falsa alarma! Mi pene seguía sin reaccionar. Ellas siguieron y siguieron con sus juegos hasta alcanzar el orgasmo ¡Se olvidaron por completo de mí!  

-Señor, señor ¿Me oye? –Dijo la doctora y desperté-

-Si la oigo ¡Perdone, me he quedado transpuesto!  

Había soñado mientras la joven doctora me estaba reconociendo. En ese momento yo soñaba un sueno erótico frustrado. Lo único cierto de todo lo sucedido es que la joven doctora llevaba minifalda y que a mí me dolía fuertemente al orinar.  

-Tiene usted infección en la orina, tómese estas pastillas durante 7 días y todo se solucionará ¡Quédese tranquilo! No es nada grave. 

*-*-*

¿Qué le ha parecido?

Malo

Regular

Bueno

Muy bueno

Excelente

Sigue

Denominación de la RAE de Género

Imprimir


Aviso

Todos los textos  aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor.

Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.

Realizamos programas para la gestión de empresas. Empresas medianas y pequeñas. Programas de contabilidad, cartera de pedidos clientes proveedores, facturación control de albaranes, tesorería cartera de cobros y pagos y estadísticas.

Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. Relatos eróticos. La joven y hermosa doctora lucía una corta falda.


Minifalda Minifaldas Mini falda Mini faldas Faldas cortas Faldas ajustadas