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Datos ténicos |

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| Título: |
Cena de
empresa |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
Compañeras |
| Actores: |
Companeras |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
La comida servida en el restaurante ha
sido de fábula, la cena de empresa ha resultado todo un éxito. La amiga del amigo de mi amiga es fantástica. Durante toda la cena ha sido la animadora, es amena, afable sin llegar a monopolizar la atención, habla, pero deja hablar ¡No como otras personas que conozco! Durante la cena hemos comido y bebido, algunos hasta se han pasado, cosa inevitable en las cenas de empresa. Como cada año, y por sorteo el conductor del vehículo encargado de repartir a los ocupantes por sus domicilios, tiene totalmente prohibido consumir bebida alguna que contenga alcohol. Este año, como todos los anteriores me ha tocado ser el conductor abstemio, cosa que hago voluntariamente desde que hace algunos años me tocó ir de pasajero en un vehículo con un conductor que había bebido más de la cuenta. Pasé tanto miedo que desde ese día me prometí ha mí mismo no volver a montarme con nadie que haya bebido una simple copa de alcohol. Pero no quiero extenderme más... Este relato no va de conductores ebrios. ¡No me acuerdo! ¿De qué va?
¡Ya lo sé, ahora lo recuerdo! Va de las cenas de empresas, sí, de
esas cenas que se organizan en las empresas para celebrar no se sabe muy
bien el qué.
Son cosas que pasan, son cosas que ocurren. Los coches, esos instrumentos infernales, te hacen disfrutar de largos paseos, pero cuando menos te lo piensas ¡Fatalidad! No, no quiere ponerse en macha ¿Te pasa algo? El coche no te dice nada, pero tú te haces todas y cada unas de las preguntas:
-¿Qué te pasa? ¿Por qué no arrancas mala bestia? ¡No me fastidies
la cena de empresa!
Eres un coche nuevo de última generación, solamente llevo pagadas 6 letras ¡Cómo me puedes hacer esto! Las cuatro personas que me han tocado para repartir por sus casas están alegre, alegres no, ¡Están chispas! Se ríen de todo, les parece simpático el que tengamos que esperar a la grúa para que nos remolque hasta un mecánico. ¡Ay! No me acordaba, los cuatro pasajeros que me han tocado
en esta cena de empresa son chicas, no cesan sus risas, con mi contrariedad ellas se divierten, son las tres de la madrugada y tengo ganas de acostarme para descansar ya que el día ha sido largo:
-¿Me dejáis un teléfono? Tengo que llamar a la grúa y como sabéis yo no utilizo semejante aparato.
La chica de más confianza, que además es la que más ha bebido busca y rebusca en su bolso hasta encontrar el teléfono móvil. Cómo son las chicas ¡Algunas chicas! Su bolso parecía un “zoco”, pinturas, espejo, marcador de cejas, bragas de repuesto, condones y mil cosas más ¡Son así! ¿Qué harían sin su bolso? ¡Que me importa a mí! Yo lo que tengo que hacer es llamar a la
grúa, que venga y haga que esta cena de empresa acabe como tienen que
acabar las cenas de empresas:
-Buenas noches, necesito una grúa o un mecánico, Mi coche no quiere ponerse en funcionamiento.
Muy amablemente me han dicho que en 15 minutos tendría una grúa en el lugar solicitado.
Mis compañeras de empresa siguen con su juerga, nada les parece importar, ríen sin cesar, parecen cabras locas de las montañas retozando de risco en risco, las pocas gentes que pasan por el lugar se las quedan mirando, pero a ellas
no les importa lo más mínimo. Una de ellas dice:
-Chicas, me estoy haciendo pis. ¿Me acompañáis? ¿Os apetece la última copa? –Vale contestan las otras-
-¡Chicas! No toméis
mas alcohol, terminaréis esta cena de empresa de mala manera, mañana
os dolerá mucho la cabeza ¡No seáis locas!.
Están fuera de madre, ya no hay forma de pararlas, Espero que la dichosa grúa llegue lo antes posible, de lo contrario creo que terminarán mal el día. Cuando las veo salir del bar aún estaban más alegres. No iban solas, estaban acompañadas de un conocido de la amiga del amigo de mi amiga que parecía estar tan ebrio como ellas. Una balbuceando me quiere decir algo:
-Oyes, hemos encontrado a un amigo que nos llevará a casa ¡Ahí te quedas con tu coche fantástico!
-¡No seáis tontos! No estáis en condiciones de conducir ¡Os podéis hacer daño, o lo que es peor, le podéis hacer daño a otras personas!
Hacedme caso y terminar bien esta cena de empresa. ¡Esperad, y llamad a
un taxi!
No me escucharon, no creo que ni siquiera me oyeran. Se dirigieron hacia un coche aparcado muy cerca del mío y se marcharon haciendo gritar las ruedas.
En la quietud y soledad de la noche miro mi mano ¡Oh, me he quedado el teléfono! Llamaré al teléfono,
bién, en la agenda encuentro el número de la compañera de Lola, que
trabaja en el mismo departamento de la empresa. La llamaré aunque no sé si me entenderá con el pedo que lleva:
-¡Dime Lola!
-Paquita, dile a Lola que se ha dejado su teléfono.
No había terminado de decir la frase cuando por el teléfono oigo un gran estruendo. Fue un golpe seco:
-¡Paquita, Paquita! ¿Qué pasa?
Segundos después, por el teléfono me fui enterando de lo que había ocurrido. Escuche decir a alguien, es una masacre, no hay nadie vivo, es imposible sobrevivir a un golpe frontal contra un muro de cemento
armado ¡Otra fiesta o cena de empresa que acaba mal! La comunicación se cortó, unos
diez minutos después veo al fondo de la calle aparecer la grúa:
-Buenas noches, ¿Ha llamado a una grúa? ¡Perdone! He llegado algunos minutos tardes debido a un accidente en la entrada de la autopista. Un coche se ha pegado frontalmente con un muro de protección de las cabinas recaudatorias y han muerto sus cinco ocupantes. ¿Qué le parece?
Dicen, se cree, que el destino está escrito. Hoy, precisamente hoy tenía que fallar mi coche, para que estas chicas borrachas como cubas entraran en el bar y se encontraran con un amigo conductor y borracho como
ellas cogieran el coche. Les advertí, pero no me hicieron caso alguno y me dejaron tirado ¡Qué sorpresa! Le digo al mecánico conductor de grúa:
-Cuatro de las cinco víctimas de ese accidente que me describe eran mis acompañantes, habíamos cenado juntos para celebrar el inicio de las vacaciones de verano, han encontrado a un amigo y se han ido con él ¿Qué le parece a usted?
¿Qué le parece como ha terminado la cena de empresa?
El mecánico no ha sabido que contestar, se ha dirigido ha levantado el
capó, y como profesional que es, no ha tardado en saber la avería que tenía el coche. Ha presionado no se qué pieza y el coche ha arrancado. Tras haber firmado el correspondiente parte de asistencia me he marchado a casa.
Al día siguiente, ya calmado y desde casa, valiéndome de la agenda del teléfono de la compañera de trabajo pude localizar a sus familias, y me acerqué al tanatorio para darles mis condolencias. El sepelio era a la misma hora y como es natural solamente pude asistir al de
una de las comensales de aquella fatídica cena de empresa. Un familiar me preguntó si era representante de la empresa, cuando le dije que no, que yo venía en mi representación se le notó contrariado.
Pasaron los días de vacaciones, y al volver al trabajo, los compañeros parecía que habían visto a un fantasma. Todos salían corriendo al verme ¿Qué es lo que sucedía? Cuando se hubieron recuperado del trauma, me pudieron contar que pensaban que el conductor del coche accidentado era yo. Por lo visto el coche era del mismo color, marca y modelo que el mío. ¿Está escrito el destino?
La dirección de la empresa hizo el agosto, querían echar a cuatro personas a la calle, el accidente les vino como agua en la sequía. No los pude ver, pero no me extrañaría nada que se frotaran las manos cuando se enteraron del fallecimiento. No tardaron de darnos de baja de la empresa a mis tres compañeras y a mí mismo. Durante el día me llamaron a recursos humanos:
-¡Señor! Hemos cometido un grave error, le hemos dado de baja de la empresa ya que le creíamos muerto. Lo sentimos, pero aprovechando que está dado de baja por defunción ¡Le despedimos, ya no le necesitamos! ¿Diga que cantidad quiere?
Llegamos a un acuerdo y me pagaron una cantidad razonable y sin hacer ruido recogí mis cosas personales y me marché.
Antes lo sospechaba, ahora lo confirmo, la amistad de los compañeros de trabajo brilla por su ausencia. Las comidas de hermandad
(las cenas de empresas) son pura hipocresía, no digo que se alegren de las compañeras muertas. Pero si digo que no les importan un rábano. En el sepelio de las compañeras no pude ver a nadie de la empresa. ¡Recordad, siempre recordad! Si tenéis que conducir no toméis ni una gota de alcohol u otra clase de drogas. Yo me lo pensaría dos veces, si tuviera que montar a un vehículo que lo condujera una persona visiblemente ebria.
No dejéis que vuestras cenas de empresa terminen así.
*-*-*
Sigue
Denominación de la RAE
de Género
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