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Relato Hoy tengo lo que se llama un
mal día, no me apetece hacer nada, tengo que escribir pero no sé que
decir. Así y no de otra forma empieza esta pequeña historia de un hombre
pequeño que la tenía pequeña y vivía en un pueblo pequeño. Desde que
era niño, ese pequeño hombre vivió obsesionado por los tamaños, por su
altura y por la longitud de su pene... cuando empezó a ser consciente de
qué era un pene y para que leches servía, supo que a parte de para
orinar, ¡servía para otras cosas! Desde entonces tuvo la necesidad de
compararlo con los de sus compañeros de escuela... eso le provocó
algunos problemas, porque los chicos cuando son pequeños son crueles y no
tienen las cosas claras (de grandes tampoco, pero eso es otra historia),
cuando trataba de vérselas para poderla comparar, le llamaban marica, ¡pequeño
marica, gritaban! Ese fue el mote que le colgaron. Todos fueron creciendo,
pero él no lo hacía al ritmo que los demás, el pequeño hombre con pene
pequeño llegó a la edad de 20 años sin haber podido comparar el tamaño
de su pene. Todos sus compañeros tenían amigas, novias y algunos hasta
esposas, pero él se veía apartado, rechazado como aquel pato negro que
era hijo de un cisne, ¡se veía diferente! Por eso durante toda su vida
se dedicó a estudiar ya que la soledad le obligaba a ello... ellos, sus
amigos, eran muy felices y no dejaban de divertirse, él, les envidiaba
pero seguía y seguía estudiando, ¡cada vez sabía más y más! Ese
pequeño hombre un día a tan madura edad, descubrió que su pene no era
tan pequeño y se dio cuenta de que su estatura no importaba para
desarrollar la profesión que le gustaba... de un día para otro, ese
pequeño hombre de pene no tan pequeño se enamoró de una pequeña chica,
tan alta e inteligente como él, se casaron y fueron felices durante unos
años... luego, como eran inteligentes decidieron separarse por un tiempo
porque que la llama del amor se había extinguido... el pequeño hombre se
dio cuenta entonces de que era exactamente igual que todos los hombres de
ese pequeño pueblo, ¡no importa la estatura! Pensó, pero se dio cuenta
que eso no era así el día que tuvo que llamar desde un teléfono público,
el pequeño hombre no pudo llamar, las gentes que pasaban y veían el
esfuerzo que hacía por intentar alcanzar el teléfono se reían, ¡todos
se reían! A nadie se le ocurrió ayudarle, cabizbajo salió de la cabina
con lágrimas apunto de brotar de sus ojos, andando sin rumbo y sin saber
donde iba, subido en su destartalado coche tomó el camino de la gran
ciudad, a pesar de su gran cultura e inteligencia creyó, ¡pobre iluso!
Que en las ciudades las personas eran diferentes... llegó y observó que
allí todos eran pequeños, pequeños si los comparaba con los grandes
edificios, pero él seguía siendo pequeño comparado con lo demás
hombres... entró a solicitar trabajo en una importante empresa de electrónica,
lo miraban de arriba abajo, dio su referencias y títulos y entonces
lo miraron con envidia... las tornas cambiaron, ahora él era el
envidiado, envidiado por los compañeros que llevando más tiempo que él
en la empresa iban quedando bajo su mando, iba escalando poco a poco peldaños
hasta llegar a ser un pequeño hombre pero un gran ejecutivo... pasó a
ser importante y tenía un alto poder adquisitivo, una mujer que e
superaba en *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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