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Relato Corría
el año 2017, cuando en una noche fría de diciembre ocurrió algo que no
tiene explicación, o por lo menos yo no se la encontré. Me trasladaba
desde Zaragoza a no importa de qué pueblo de Barcelona... Abrigada hasta
la coronilla porque no me gusta la calefacción del coche, iba conduciendo
con el piloto automático, ¡no, no estoy loca! Llamo piloto automático a
esa cosa extraña que ocurre cuando viajas mucho en automóvil, hay veces
que el camino se te hace corto y no te das cuenta de que vas conduciendo.
Lo cierto es que al llegar a la ciudad de Fraga algo muy extraño sucedió,
sin darme cuenta en un abrir y cerrar de ojos, ¡mi coche! Yo misma, estábamos
situadas en la ciudad de Sabadell, muy cerca del lugar de mi residencia,
¿qué pasó? No lo sé, lo único que tengo por cierto, ¡es una laguna!
del tiempo de aquel viaje faltan dos horas de trayecto que no tengo ni
idea de como explicar... Asustada por lo que me había sucedido concerté
visita con mi psicólogo por si tenía algún problema en mi cabeza... éste,
al contarle lo sucedido hizo como si no se extrañara, dando así nuestras
de ser buen profesional. Pero con todo, me preguntó: -¿Tomó
Usted alguna clase de drogas o consumió alcohol? -¿Por
quién me ha tomado usted? –Le contesté malhumorada- -No
se enfade Señorita, son preguntas que debo hacerle para descartar
posibilidades de ciertas alucinaciones. Ni
yo misma entiendo el motivo de mi enfado, fui yo la que acudió a su
consulta para que tratara de aclararme lo ocurrido... recapacité y una
vez algo más calmada le pedí perdón y dije: -No,
no suelo tomar nada que no sea agua cuando tengo que llevar el coche, es
una cosa que tengo por costumbre hacer desde que a los 18 años me saqué
por primera vez el permiso de conducir. -Descartadas
las drogas y el alcohol, ahora me queda preguntarle, ¿durmió la noche
anterior bien? -Juzgue
Usted mismo, me acosté a las diez de la noche y dormí de un tirón hasta
las siete de la mañana, que fue en el preciso momento que el siempre
maldito despertador, con su sonido odioso me despertó. El
psicólogo me dejó sorprendida al preguntarme si realmente creía
necesario el consejo de un psicólogo. Me dijo, y no con poca razón, que
si yo creía realmente en lo que me había sucedido, ¿de qué me valía
la opinión de una persona que nada había visto? Durante unos segundos me
quedé callada sin saber que sonido articular en mi boca... me sentía
aturdida, intenté pasar atentamente la película de mi vivencia y llegué
a la triste conclusión de que lo que me había ocurrido, bien podía ser
la consecuencia del sopor que provoca el conducir un coche después de
haber trabajado todo el día. -Señorita,
yo la creo, pero poco puedo hacer por sacarla de la duda en la que se haya
inmersa... Si lo desea, sé de una colega que le puede hipnotizar para
saber lo sucedido en ese lapsus de tiempo, ¿quiere que la llame? Estaba
indecisa, dejar que trabaje un desconocido en el interior de mi cerebro no
era santo de mi devoción... pero algo en mi interior me llevó a decir: -Sí,
quiero que esa colega suya indague y me diga que es lo que sucedió en ese
día. La
consulta de la psicóloga citada estaba en el mismo edificio, le llamó y
como estaba libre no tardó en presentarse en la consulta para hacer lo
que por lo visto muy bien sabía hacer, ¡hipnotizar! Mientras llegaba su
colega él, me seguía haciendo preguntas de cosas que no me parecían que
fueran mucho al caso, pero estaba tan abierta y receptiva que nada de lo
que inquiría le dejaba sin contestar. -Señorita,
le presento a Luscinda, la colega de la que le hablado. -Encantada
Luscinda, yo soy Dorotea, ¡espero que me pueda ayudar! -No
se preocupe, lo intentaré. –Dijo con una sonrisa- Hizo
que me pusiera cómoda en el diván y sin más preámbulos empezó a
decirme palabras que llegaban al fondo de mi cerebro, yo no era consciente
de ello pero en cuestión de unos minutos estaba a su merced en un
placentero semisueño, según la sesión grabada que ahora le cuento: -Dorotea,
sientes todo tu cuerpo relajado... descansa y responde a mis preguntas. ¿Es
cierto que el día -No,
no es cierto, el día 22 ya estaba en mi casa de la provincia de
Barcelona, fuel el día 21 cuando realicé el viaje desde Zaragoza.
–Perfecto Clodomiro, ya está hipnotizada y siguió preguntando- -Dorotea,
según lo que has contado a mi colega Clodomiro, cuando llegaste a la
altura de la ciudad de Fraga, allí perdiste la noción del tiempo y
apareciste en la ciudad de Sabadell, ¿cuéntame qué es lo que recuerdas? Yo
hablé, y lo hice hasta por los codos, dije cosas que aún no me creo que
salieran de mi boca, pero la cinta estába de prueba y sin duda soy yo la
que hablo en ella... la escuchamos los tres juntos y quedé tan
sorprendida que tenía unas ganas inaguantable de salir de allí, no me
quería creer las cosas que me sucedieron pero hoy que tengo las prueba
ante mis ojos estoy aterrorizada... una de las cosas que dije fue que me
habían llevado a un lugar muy luminoso y que allí me inseminaron, ¡no
lo podía creer! Pero la prueba del embarazo me lo acaba de corroborar, ¡estoy
embarazada! El Ginecólogo me ha dicho que es un embarazo de lo más
normal y que estoy de 8 semanas. -¿Cómo
es posible doctor? No puedo estar embarazada, le prometo por lo que más
quiero en esta vida... que no he estado jamás con un hombre. -Lo
siento Señorita, yo me limito a decirle que la prueba de embarazo ha dado
positiva y que está embarazada de 8 semanas, y que yo crea que ha estado
con un hombre o no, para nada cambiarán las cosas, ¡seguirá embarazada! Estoy
viviendo una pesadilla... han pasado 4 meses y me es imposible ocultar a
mis conocidos mi embarazo... les he contado a mis padres lo sucedido y sin
dudarlo un solo momento me han dicho que me deje de coñas, y que les diga
quién es el padre. -Siento
que no me creáis. No os puedo decir quién es el padre porque ni yo misma
lo sé... os juro por mi vida, que no he estado nunca con un hombre. Hoy
en día estoy en boca del vecindario, soy como un bicho raro y me están
haciendo dudar en si están en lo cierto y he estado acostada con algún
hombre si yo saberlo... Si ahora me miran mal, fíjese si decido ir
diciendo por ahí que me han secuestrado unos extraterrestres y me han
fecundado, ¡me tomarán por loca! Acabo de decir extraterrestres, aunque
lo que dije en la sesión de hipnosis es que eran unos seres parecidos a
los médicos de un quirófano, con la diferencia que iban todos vestidos
de blanco desde la cabeza a los pies y solamente les pude ver los ojos, de
los que no supe concretar si eran de humanos... dejaré pasar el tiempo y
cuando este hijo nazca lo querré como al hijo que siempre he deseado... -¡Dorotea...
Dorotea despierta, llegamos tarde! –Dijo Luscinda mi compañera de
habitación- Todo fue un sueño, un extraño sueño, supongo provocado por la tensión del examen que teníamos ese día en la facultad de medicina, ¿qué cosas, verdad? *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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