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Relato Siempre
al despertar lo veía en el mismo sitio, ¡no podía ser de otra manera!
Era un ser inanimado, ¡un muñeco! Sus articulaciones le daban apariencia
de real, ¡pero para eso había que moverlo! ¿Qué pasó esa mañana? El
dichoso muñeco no estaba ocupando la posición habitual, ¿cómo es
posible? Estaba sentado en el borde del armario en la parte opuesta, ¡no,
no estaba dormida! Desde que mi hermano se marchara de casa dejándomelo
por regalo, siempre tuve el deseo de tirarlo a la basura, pero por respeto
ahí está, ¡pero de hoy no pasa! Aquel
día, a pesar del sobresalto por el movimiento misterioso del muñeco me
levanté con el ánimo de que sería un gran día, ¡lo presentía! Después
de una relajante ducha de agua caliente regresé a mi dormitorio, ¡qué
extraño! El dichoso muñeco volvía a estar en su lugar de siempre. Si
hubiera habido alguien en casa, estaría segura de que se trataba de una
broma, ¡pero estaba sola! Mi alegría se fue volviendo en preocupación,
aquel muñeco hace años se movió, aunque en aquella ocasión no le di
importancia ¡pensé, son cosas de mi imaginación! Ahora comprendo que
no, espero equivocarme pero estoy segura de que algo le ha pasado a mi
hermano. En aquella ocasión sufrió un accidente de moto, ¡se salvó por
los pelos! Suena el timbre, qué inoportuno estoy desnuda y mojada, ¿quién
será? Es él: -Hola
Pedro, ¡qué alegría me das hermano! Con
la alegría y el nerviosismo de recibirlo olvidé por completo que iba tan
sólo tapada por una toalla de baño, ¡qué descuido el mío! Al echarme
sobre él, la toalla no pudo aguantar el movimiento, ¡y claro está! Quedé
completamente desnuda ante los atónitos ojos de mi hermano. Pedro no sabía
que hacer, yo no le di importancia y seguí abrazándole como si nada
hubiera pasado. -Hola
Elisa, ¡estás preciosa! Pedro,
a pesar de ser 18 años mayor que yo se puso rojo como un tomate y no dudo
que hasta las pulsaciones del corazón le aumentaran al verme de aquella
guisa. Yo con mis 22 años recién cumplidos estaba de vuelta de casi
todo: -¿Cómo
has venido sin avisar? ¿Dónde está Lorena? Las
preguntas se agolpaban en mi mente, le hacía preguntas sin que el tuviera
tiempo a contestarlas, ¡estaba loca de contenta! Dime contesta: -Me he divorciado de Lorena, Pili y Roberto se han quedado con su madre. Yo me encontraba allí perdido y sólo, ¡he pensando en ti! ¿Puedes acogerme en tu casa mientras encuentro trabajo y me busco un sitio para vivir? -¡Joder
pedro, te puedes quedar todo el tiempo de quieras! Le
dejé allí en el sofá cómodamente alojado y me fui a vestir que no era
cosa de tener a tu pobre hermano sin saber donde mirar, ¡hombres! Regresé
y lo encontré allí, donde lo había dejado, llorando como un niño de 6
años al que se le acaba de morir su mascota, ¡que lástima! No la
mascota, Pedro: -¿Por qué lloras Pedro? Te he dicho que te puedes quedar en mi casa todo el tiempo que necesites, ¡no estés triste! Lo pasado, pasado está. -Estoy
muy triste, ¡yo les quiero! Entre
sollozos me contó lo que había sucedido, Lorena no era santa de mi
devoción, pero por lo que mi propio hermano me estuvo contando le di toda
la razón, por haber pedido el divorcio, por quedarse con la custodias de
sus hijos y hasta de olvidarlo, ¡menuda pieza! -¿Estás
triste cabronazo? No tienes vergüenza. Lo que no entiendo es como Lorena
ha aguantado tanto tiempo soportando un sujeto como tú. Pedro espero que
aquí te comportes como una persona de bien, Como te desvíes lo más mínimo
te pondré de patitas en la calle. ¿Entendido? Dejó
de llorar, se secó las lágrimas, recogió sus pertenencias y sin decir
palabra se marchó dando un portazo, ¡que miedo pasé! Nada más salir
por la puerta llamé a Nueva York para hablar con mi cuñada Lorena: -¡Sí dígame! –Dijo en inglés como es natural- -¿Eres
tú Roberto? -Sí, soy yo tía Elisa. -Por favor, pásame con tu madre que quiero hablar con ella. -Lo siento tía Elisa, mamá está ingresada en el hospital. -¿Dime
qué es lo que ha pasado? Roberto
con 17 años, era ya una persona formada para saber lo que decía, y he de
decir que en cuanto llevaba 5 minutos hablando le interrumpí para ir a
echar la cadena de seguridad de la puerta de entrada a mi casa, ¡estaba
aterrorizada! Lo que Pedro hacia instantes me había explicado se quedaba
corto con lo que mi sobrino me dijo. Lorena estaba ingresada debido a la
brutal paliza que el degenerado de mi hermano le había pegado, y todo por
que la vio hablando con el cartero, comentaban algo sobre un paquete que
había recibido. No era la primera paliza que le había dado. ¡Quedé
sorprendida! Pero le creí. Me despedí de Roberto y llamé a la policía
para decir que semejante sujeto estaba suelto y paseando libre por las
calles de la ciudad. Era mi hermano, pero como nunca he podido con las
injusticias le denuncié. Por suerte le han detenido y le han extraditado
a EEUU para que pague allí por los delitos cometidos, ¡que no han sido
pocos! ¡Lo
sabía! Aquel muñeco cuando se movía sucedían cosas. Desde ese día
siempre estuve atenta a sus movimientos. Cambio de posición, ¡algo sucedía!
Unas veces buenas y otras malas. En aquella ocasión me anunció la
llegada de mi hermano. Ahora el muñeco articulado tiene un papel destacado en mi vida, le respeto porque sé que tiene su propia vida. Pensarán ustedes que estoy loca, pero nada más lejos de la realidad. Soy una persona cuerda que no se obsesiona por nada. Una persona que simplemente cuenta lo que ve, ¡lo que le sucede! Ríanse si lo desean, ¡no me importa! Pero ese muñeco me ha cambiado la vida, no hago nada importante sino le pregunto antes. Todo me va de maravillas y hasta me ha hecho ganar en tres ocasiones la quiniela de fútbol, ¿Es casualidad? ¡Puede ser! Sólo le falta hablar, ¡no dudo que un día lo haga! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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