La profesora de autoescuela

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Datos ténicos

Título: La profera de autoescuela 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Guión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Profesora
Actores: Profesora, Alumno.
Música: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Ficción - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Esto que relato es un tópico, pero es un caso verídico como la vida misma que me sucedió. Cuando cumplí los 18 años de edad mis padres me regalaron el dinero para sacarme el permiso de conducir, además de prometerme un coche para cuando lo consiguiera. Yo por aquel entonces, ¡ya han pasado muchos años! Llevaba el coche como si hubiera estado conduciendo toda mi vida, necesitaba estudiar las normas de circulación pero en lo que respectaba a conducir no tenía ningún problema.  

Fui a examinarme de normas de circulación y las que aprobé sin ningún problema. En ese momento me encontraba preparado y dispuesto para hacer las clases prácticas de conducir obligatorias, por aquel entonces, eran 15. Me dieron fecha y hora para el inicio de las clases, me tocó conducir por la noche con un profesor del sexo masculino. Pero por suerte para mí, se puso enfermo y me lo sustituyeron por una profesora de una edad madura, debía tener alrededor de 50 años, ¡toda una anciana para mí!  

Las primeras clases prácticas transcurrieron sin suceder nada anormal, pero cuando llevaba 10 clases la profesora me dijo que ya sabía conducir lo suficiente y que en el tiempo de clase me invitaba a tomar un cubata, ¡fíjese, un cubata para conducir! Como era normal mi inexperiencia, y la falta de trato con mujeres hizo que aceptara y que diera saltos, supongo que si me hubiera pedido que hiciera algo peor también lo habría llevado a término... ¡Ya se sabe! Una mujer hace de un hombre lo que quiere, y si ese hombre tiene recién cumplidos los 18, ¡qué decir!  

Tomamos el primer cubata, el segundo y así recuerdo que hasta cuatro cubalibres de güisquis bebimos. Como era de esperar, cuando salimos del bar musical donde estuvimos bebiendo yo llevaba un pedo algo más que lúcido, ella debía estar acostumbrada a beber, pues llevaba el coche como si hubiera bebido agua, ¡que tiempos! Ahora te paran las autoridades competentes, te hacen la prueba del consumo de alcohol y si has bebido lo que nosotros habíamos tomado, ¡todavía seguiríamos en la cárcel! Por suerte para nosotros y para el resto de los mortales no pasó nada, ¡bueno, sí pasó algo! Yo perdí mi virginidad a manos de una ninfómana que no tenía bastante con lo que yo le pude dar. En aquellos tiempos no es como ahora que un chico sale de casa y vuelve al día siguiente y no pasa nada, ¡no era así! Cuando llegamos a casa de tan excitante profesora llamé a mis padres y les dije que volvería a las once porque me había quedado a ver una película en casa de unos amigos, ¡qué mentira! La película era satisfacer el furor uterino de tan maravillosa mujer. Una hora no daba para mucho, pero no me podía quedar más tiempo. Los cinco días siguientes en lugar de que dar en el sitio habitual para conducir, quedábamos en su casa para disfrutar del sexo, ¡qué mujer! Me hizo todo un hombre a lo que al sexo se refiere.  

Tenía unas carnes prietas y un olor a mujer maravilloso, aroma que me recordaba a la excitante fragancia de las bragas de mi madre, bragas que por aquel entonces cogía del cesto de ropa sucia para olerlas, ¡eran excitantes! Como excitante era esa profesora de autoescuela ofreciéndome todo su cuerpo al completo. Aquella vez fue la primera vez que vi una mujer totalmente desnuda. Era tan inocente que no sabía que en el pubis y vulva tenían vellos, sorprendido y maravillado quedé al ver esa gran cantidad de pelos tapando lo que apenas conocía por alguna que otra revista que habían caído en mis manos.  

Recuerdo y me excito, aquella mujer era una diosa del amor, me hizo y me hizo hacer unas cosas que he recordado durante toda mi vida. Me deleité tanto y supongo que ella también lo disfrutó.  

Cuando me vio el día del examen final me sonreía sin dejar de hacerlo. Cuando entramos en el coche para examinarnos me dijo con voz dulce al oído:  

-Sabes conducir de sobras, pero no te preocupes que me ligado al ingeniero y ya te ha puesto apto en la ficha técnica.  

Era una mujer fantástica, no tenía un gran cuerpo, pero era simpática y con una fogosidad a la que nadie se le resistía, Saque el carné a la primera, estaba feliz. Pasaron algunos días y el tiempo me fue separando... aunque me hubiera gustado volverla a ver, ¡nunca más lo hice! No sé qué fue de ella.  

Como es natural no digo nombres, aunque pensándolo bien, aunque los dijera nadie nos podría reconocer, ya que ahora ella de vivir tendría unos 83 años. Por eso y por que me apetece... ¡si vives! ¡Gracias por aquellas horas de puro sexo! Y si ya descansas... ¡Gracias por aquellas horas de puro sexo! Fuiste una mujer espléndida, amable, simpática, excitante... ¡Gracias mujer!

*-*-*

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