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Relato Trinidad
era ingenua como lo era yo, las dos creíamos que los niños venían de
París, ¡no se ría! Cuando teníamos siete años éramos todavía
inocentes y carentes de formación alguna. Nuestros padres se ponían
nerviosos cuando les preguntábamos algo referente al sexo. No les
reprocho nada, en aquellos tiempos, ni siquiera ellos estaban formados,
era normal el dar largas a según qué preguntas que hacían los niños.
No es como ahora que llegan y te preguntan: -¿Mamá,
tienes hoy la regla? Y
tú toda cortada porque no es una pregunta de un niño de 6 años te ves
forzada a decir: -¡No
hijo, no te he cogido la regla, la tienes sobre tu mesa! Él,
ellos, se quedan sorprendidos por tu respuesta, pero como aún son unos
pipiolos carentes de experiencia, se les olvida lo que preguntaban y se
marchan a ver la televisión. ¡Mira, en eso no hemos cambiado! Un niño,
sigue siendo un niño. Pero
como la felicidad nunca es completa, ese niño, ese retoño al que momentáneamente
habías engañado, cuando muy tiernamente ve los dibujos animados de Chin
Chan, y éste, habla de que su madre tiene la regla. Todo confundido
vuelve a recordar lo que había aprendido ese día en la escuela, en ese
instante se acuerda de que cuando te preguntó no contestaste su pregunta,
por ese motivo vuelve a preguntar con algunas de las palabras utilizadas
por el dichoso niño de los dibujos animados: -Mamá,
la mamá de Chin Chan, dice que la regla es igual que la menstruación, ¿qué
es la menstruación? Entonces
para despistar, y porque no sabes como salir de semejante aprieto, tiras
por los cerros de Úbeda y le contestas: -¿Hijo,
quién es ese Chin Chan del que me hablas? Nuevamente
sales del apuro, porque tu hijo todavía es un tierno niño al que se le
olvidan las cosas rápidamente. Pero
no te olvides, que el tiempo pasa deprisa y que de nuevo la curiosidad le
hará preguntar cosas a la que deberías contestar sin tapujos. Y si al
explicárselas no las entiende, intentar decírselas de otro modo, pero
siempre diciéndole la verdad y sin eufemismos. -¡Mamá,
ya han terminado los anuncios! Empieza la segunda parte de Chin Chan, ¡mira,
qué gracioso! Le está enseñando la pilila a su madre. -¿Mamá,
la pilila es lo mismo que el pito? Esta
es tu oportunidad, explícale que a una misma cosa se le llama de mil
maneras diferentes según la zona o la clase social que la denomine. ¡Sé
valiente, explícaselo! -Sí
hijo, pilila, es lo mismo que pito, picha o que pene. Hay muchas otras
denominaciones para ese trocito de carne por el que haces pipi, pero ya lo
iras aprendiendo conforme te vayas haciendo mayor, ¡no desesperes! Todo
llegará, irás aprendiendo el significado de todas y cada una de las
palabras que escuches en la caja tonta. -¿Mamá,
qué es la caja tonta? ¿Qué es no desesperes? Amiga,
ahora la que no tienes que desesperar eres tú, te has metido en este
berenjenal, y tú sin ayuda de nadie eres la que tiene que salir de él,
como mejor puedas, ¡inténtalo! -Hijo,
la caja tonta es a lo que los intelectuales les ha dado por llamar al
aparato ese que ahora tu estás viendo. Le dicen caja tonta al televisor
porque ahí solamente enseñan tonterías, y dicen los intelectuales que
adormecen al pueblo. -¡Mamá,
no te entiendo! Hablas cosas que en la escuela todavía no me han enseñado,
¿Quiénes son los intelectuales? ¿Qué es no desesperes? ¿Qué
significa adormecen? Qué... -Hijo,
me duele la cabeza, sigue viendo a ese Chin Chan, mientras tanto me iré a
dormir un rato para ver si se me pasa este dolor tan intenso. Amiga
mía, te has metido en un buen lío, ¡ve y duerme! No tengas dudas,
cuando despiertes tu hijo estará esperándote y te volverá a preguntar
por todo lo que no le has contestado, ¡no creas que se le olvidará!
Tu hijo, está en una edad de aprender, depende de ti el explicar
las cosas de la manera más sencilla, ¡no utilices palabras difíciles! -¿Mamá,
estás despierta? -Sí
hijo, estoy despierta, ¿qué es lo que quieres? -Han
terminado los dibujos animados, ¿puedo jugar a la videoconsola? -Sí,
juega todo el tiempo que quieras. Has
tenido suerte, tu hijo te ha pedido jugar a la videoconsola y le has
permitido que juegue, además le has dicho que lo haga todo el tiempo que
quiera, ¡bravo por ti! Eres una de las mejores madre que he visto, has
inducido a tu hijo a que se ponga delante del televisor a jugar a un juego
que solo le puede perjudicar. Pero hay que reconocer, que desde ahora en
adelante tu hijo, no te volverá a preguntar por nada, ¡ha caído en la
trampa! Como
dijo el dicho, el tiempo da y quita razones, yo no la tenía, tu hijo ha
aprendido todo lo necesario, sabe el significado de la gran mayoría de
palabras, no se ha convertido en un vicioso ni en un solitario, ¡perdóname
amiga, estaba equivocado! *-*-* Denominación de la RAE
de Género |
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