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Relato Tengo
los tobillos tan bonitos que me he enamorado de ellos, los cuido como si
fueran de oro, ¿qué fetiche verdad? Cuando me doy crema en los pies me
paso a ellos sin darme cuenta, cuando los acaricio no tardo en sentir
excitación y poner mi vagina a punto para ser penetrada, ¡es raro! Pero
cierto. Ana
una compañera de trabajo ha quedado en venir hoy a mi casa para enseñarme
el tatuaje que se ha hecho en el monte de Venus... Ana es una tía fantástica
pero un pelo golfa. Entiéndase por golfa que le gusta más un chocho que
un caramelo a un niño. Por lo tanto, nos reuniremos dos golfas a las que
nos gustan el sabor de las almejas en su punto, sean lavadas o de todo un
día de trabajo, eso depende del estado de excitación que tengamos en ese
momento. Suene el timbre, debe ser ella... -¿Qué
haces pendón? -¡Ya
ves tía! Haciendo de canguro de éste. -¿Quién
es ese Ana? -No
lo conoces, es mi hermano Pepe, se ha portado mal y mi madre me ha llamado
y me lo ha encasquetado para que lo vigile hasta que ella regrese del
cine. Pero no nos molestará está inmerso en el mundo de las consolas y
ni siquiera nos mirará. -No
estoy muy segura Ana, pero hagamos lo que siempre hacemos, ¡dame un beso
en los tobillos! ¿Parece
extraño verdad? Es una manía que tenemos desde que hace un año que nos
visitamos, ella me besa los tobillos y yo levanto su falda y le beso la
vulva en su parte más sabrosa, ¡en la entrada de la vagina! ¿Somos
raras verdad? Es cierto somos raras y un poquito marranas, ¡pero somos así,
qué le vamos hacer! -¡Ostras,
hoy llevas pantalones! -No
te preocupes ahora mismo me los bajo. Como
me temía el mocoso miraba a la consola con un ojo y con el otro estaba
mirando lo que hacíamos... no me sentía muy tranquila porque los
adolescentes pueden reaccionar de maneras muy distintas a los temas
sexuales, y la verdad, hacer lo que teníamos pensado hacer era un poco
fuerte para un niño de 18 años. ¡No se ría! Hoy en día los chicos de
18 años son como niños a los que sus madres les miman y les dan todo lo
que piden, ¡pobres criaturas! Tendrán tiempo de sufrir, ¡dicen ellas!
Eso es lo que dicen hasta que se dan cuenta de que ha sufrido el mayor
error de toda su vida, están tan mimados que no se marchan de casa hasta
que no tienen 35 años. Eso en mejor de los casos, que hay algunos que se
quedan a vivir en casa de sus
padres hasta que tienen nietos, ¡ellos no, los abuelos! Me he quedado tan
aliviada escribiendo lo susodicho que casi me corro de gusto. -¡Ostras,
es precioso! Te queda de cine, déjame que te bese también el monte de
Venus. Es una figura muy extraña, ¡me gusta! -Pasé
un poco de vergüenza cuando me lo hacían, porque me tocó un tío de
pinta un poco estrafalaria. Pero he de reconocer que es un buen artista.
Dame un beso ahora en la boca, que vengo de lo más cachonda. -¿Qué
te ha pasado? -Una
tía en metro se ha sentado delante de mí con una minifalda de alucine y
me ha enseñado su coño depilado, ¡era guapísima! Lastima que fuera la
ora que era y que fuera acompañado de este pedazo gilipollas. Ya
he dicho que somos un poco zorras, siempre que podemos no ligamos a la
primera que se ponga a tiro y la llevamos a casa de una o de la otra, allí
lo pasamos en grande follando sin parar la tres, pero hoy nos
conformaremos con hacer lo que hemos previsto.
Hoy nos hemos propuesto follarnos con los pies. -¡Joder
tía, qué rabia! ¿Ana, te atreves a follar estando tu hermano delante? -Sí,
este atontado me ha visto desnuda más de un millón de veces, disfruta
mucho haciéndolo, ¿Verdad Pepe? -Eres
una guarra Ana, un día me enfadaré y se lo diré a mamá. -Me
da igual, yo hace muchos años que soy mayor de edad, tú eres mayor de
edad, ¡nada puede hacer! Pero si decides decírselo, te prometo que te
dejo como aun eunuco. -Ana,
déjalo no seas perversa, el chaval hace lo que le han ensañado. Cuando
deje de ser un niño te dejará en paz. Se me ocurre una cosa Ana. -¿Qué
está pasando por tu cabeza Patricia? -¿Qué
te parece si lo convierto en un hombre? -Estás
loca Patricia, te quieres tirar a semejante gilipollas. No creo que ni
siquiera se le empine. Le
he estuve observando y cuando dije que lo quería hacer un hombre una
sonrisa se esbozó de oreja a oreja, ese gilipollas como Ana dice es más
pícaro de lo que ella cree. -Pepe
ven aquí, ¿Te gustaría echarme un polvo? -Ves,
te lo he dicho Patricia, no reacciona ni que le digan zombi, está siempre
jugando a esa dichosa maquinita. Pepe
estaba cortado por la presencia de su hermana y no era capaz de reaccionar
a mi proposición, pero yo tomé la iniciativa, me acerqué hasta donde
estaba sentado, le abrí la bragueta, le sacaré el pene. -Mira
Ana, lo tiene semiduro, ¡vamos, lo que se denomina morcillona! Prepárate
cariño, te voy hacer una mamada que no olvidarás en años. -¡Ostias
tía! Me has dejado de piedra le estás comiendo el rabo a mi hermano y me
estás haciendo que me ponga cachonda. -¡Ven,
únete a la fiesta! -No
puedo, es mi hermano. -No
seas tonta, eso si que es una gilipollez, es mayor de edad y le harás
mucho bien. Ana
a pesar de ser un pendón declarado, no ha sido capaz de tirarse a su
hermano, pero yo como buena anfitriona lo he hecho por ella. Hoy se ha ido
de mi casa sabiendo lo que es una mujer, pero el muy niño, nada más
terminar de eyacular, se ha puesto a jugar al puñetero juego de la
videoconsola. Está tan mimado, que hasta le he tenido que limpiar el pene
una vez despojado del condón, a él le daba igual guardársela toda
impregnada de semen... He
querido ser buena maestra, pero me ha defraudado, Ana se ha estado riendo
durante más de 5 minutos, ¡no paraba! Sin esperarlo se ha corrido en mi
cara al empezar a mamársela. Entonces decidida e intentado que me echara
un polvo, lo he intentado pero dos veces se ha corrido sin ni siquiera
penetrarme, ¡otra vez será! Hemos
quedado para mañana que vendrá sin su querido y aniñado hermano,
estaremos solas si en el camino no se liga alguien. Mañana reanudaremos
lo que hoy ni siquiera hemos podido empezar, aún me queda el sabor de su
sexo excitado de cuando le he dado el beso de despedida. Esta noche me
acariciaré los tobillos y me masturbaré pensando en ella, e intentaré
olvidar al hermano. *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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