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Relato Cuando
pienso en él, en su tacto, me excito sexualmente, mi respiración poco a
poco se hace más rápida y mi corazón al tiempo se acelera. Mis labios,
mis labios carnosos se tornan rosados, las pupilas se dilatan y mis
pezones se ponen erectos. A medida que la excitación aumenta mi piel
adquiere un tono rosado y se abrasa por el placer, comienzo a sudar y mis
pechos se hinchan por la acumulación de sangre en sus venas, mi clítoris
empieza a darse cuenta de que algo está ocurriendo, se pone erecto, mis
labios vaginales sensibles al tacto y mi vagina excreta gran cantidad de
mucosa, ¡qué bien, estoy lubricada!. Es en ese momento cuando estoy a
punto del orgasmo. ¡No lo dudo más! Abro el primer cajón de la mesita
de noche y te recojo con ternura depositándote en la apertura de la
vagina, allí, donde estabas tú, ¡mi querido himen! Tus vibraciones se
trasmiten por todo mi cuerpo, pero es mi querido clítoris el que más
disfruta poniéndose erecto... lo dejo de lado. Sé que te inventaron para
estimular, ¡no para penetrar! Pero me das tanto placer llegando al fondo
de mi vagina, que no lo puedo remediar, ¡entra y acaríciame! Entra y
vibra por la paredes de mis entrañas, hazlo hasta que grite del placer y
las lágrimas broten de mis ojos por la satisfacción... las contracciones
darán paso al orgasmo, al cenit del éxtasis. Aunque algún día esté
acompañada, y seas un ser inanimado te guardaré en el primer cajón de
la mesita de noche, sé que siempre estarás a mi servicio, ¡lo sé!
Cuando te falte energía, te cambiaré las pilas y si algún día has de
morir, ¡no creas, también te llegará! Te recordaré por un breve
tiempo, pero no lloraré por ti. Si estoy desnuda, si estoy excitada, me
vestiré y saldré a comprar uno de tu clase, a ti te tiraré a la basura
y te olvidaré como lo que eres, un ser inanimado, un objeto que un día
hiciste que perdiera mi virginidad y que mi clítoris se pusiera erecto en
muchas ocasiones, ¡pero nada más! Tu nuevo compañero pasará a ser mi
fiel amigo, mi nuevo consolador de días bajos, de días tristes, de días
solitarios... ¡Chico lo siento! sé que soy dura, sé que soy cruel, pero
la vida es la vida, y los humanos somos así... nos servimos de lo que
sea, de quien sea, lo utilizamos y cuando no nos hace el trabajo que
deseamos lo tiramos o lo olvidamos. Consuélate amigo, no lo hacemos sólo
con las cosas inanimadas, también lo hacemos con los animales y con las
personas, ¡somos así, somos inhumanos! Consolador, consuélate y por
favor, no te mueras, que ahora no dispongo de efectivo... ¡buenas noches
guapo! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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