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Relato En
un momento de lucidez escribí: De mañana muy temprano, de camino al
trabajo escuchaba la canción háblame del mar marinero, creo que la
interpretaba una mujer que se llamaba Pepa Flores (Marisol) Ese es mi
recuerdo. No crea que esta historia se trata de un amor platónico por
dicha cantante, ¡nada más lejos de la realidad! ni si quiera de una
nostalgia de los tiempos pasados, ¡para nada! Esta historia está basada
en hechos que nada tienen que ver con aquella realidad, pero son hechos
que quiero dejar plasmados en la red de redes, “Internet” Las
mañanas empezaban a ser frescas, era a mediados del mes de septiembre,
Pepa me despertaba como cada mañana para que me levantara y fuera a
ganarme el pan de cada día con el sudor de mi frente. Como cada mañana
después de un rápido desayuno casi con los ojos cerrados salía de casa
en dirección al garaje donde guardaba el coche. Era algo digno de ver,
los auriculares en las orejas y el dial en la sintonía de radio nacional
de España la canción que en esos momentos estaba de moda, ¡háblame de
mar marinero! La
canción empezaba así... Háblame del mar marinero, háblame del mar, háblame.
Dicen que hay toros azules en la primavera del mar... pero aquella mañana
fría y algo triste la presentía nefasta, era un presentimiento, una
corazonada o una premonición, ¡llámele como desee, es lo mismo! Lo
cierto es que aquél día nunca sería olvidado. -¿Qué
ha sido ese estruendo? –Sorprendido por el ruido dije- Eché
la vista atrás
y no pude creer lo que mis ojos estaban observando, ¡mi casa se cubría
de llamas y una extensa humareda iniciaba su camino hacia las nubes. Mi
corazón casi paralizado presentía lo peor, ¡mi mujer, mis hijos! No
tardé más de 1 minuto en llegar hasta la que era mi casa, ¡cielos! ¿por
qué ha ocurrido esto? Quise entrar pero era inútil, todo eran escombros,
fuego y humo, a los 30
segundos hizo aparición la policía municipal. -¡Apártese,
ahí corre peligro! –Gritaron- Estaba
paralizado, no sabía qué hacer, estaba apunto del desmayo debido al
aumento del ritmo cardíaco de mi corazón. En ese instante una mano se
posó sobre mi hombro y escucho
una voz: -Señor
se encuentra bien, retírese que hay peligro de nuevas explosiones, la
tubería del gas ciudad sigue suministrando combustible y es posible que
bolsas acumulas explosionen. Yo
no entendía de bolsa, de gas ni de explosiones, lo único que en ese
momento tenía claro es que mi familia había sucumbido bajo aquella
cantidad de escombros. Desde aquel día, innumerables psicólogos me han tratado, ninguno de ellos me ha podido sacar del fondo de mis sombras, soy como un muerto viviente esperando, deseando mi muerte. ¡Mi ventana no tiene horizontes, es toda oscura! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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