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Relato Amanda
me llamó para que fuera con ella al cine, no me apetecía pero como
llevaba todo en día frente a la pantalla del ordenador, ¡me dije! ¿Por
qué no? Saldré un rato para relajarme, ¡mañana será otro día! Estaba
estresada debido al proyecto que tenía que entregar para un cliente muy
especial. Unas horas sin trabajar en él, me podían ayudar a mejorarlo.
Así lo hice. Como
ya por las noches hacía algo de fresco me puse unos pantys de nylon muy
fino, eran muy cómodos y sexys a la vez, me miraba al espejo y me
encantaba verme con ellos puestos. No sé que es lo que se me pasó por la
cabeza, pero me vestí todo lo guapa que pude, ¡iba de alucine! Joder
Laila, ¡no necesitas abuela! No quiero engañarles, el motivo de ponerme
tan guapa para ir al cine no tenía otra razón que la de agradar a
Amanda, es una mujer que me hace tilín, ¡vamos que me gusta! Quiero que
sea mi amante, llevo algún tiempo tras de ella pero no capta mi código.
Parece como si habláramos diferente idioma, o eso, o es que pasa de mí
olímpicamente. Bueno tendré paciencia y tiempo al tiempo, que con el
tiempo hasta las verdes caen. Hemos
quedado en l centro comercial a las 7 de la tarde, tomaremos algo y
entraremos a la sesión de la -¿Laila, te vienes a ver la película de los Simpsons? -¿Quiénes
son los Simpsons? Se
ha escandalizado, se creía que me estaba quedando con ella. En realidad
le estaba diciendo la verdad, estoy tan inmersa en mi trabajo que a penas
tengo tiempo para distraerme, y por lo visto esos dibujos animados son muy
famosos y los dan por televisión, ¡diabólico aparato! Por desgracia la
única pantalla que veo desde hace algo más de 20 años es la pantalla
del ordenador, ¡eso sí! Durante estos veinte años he visto infinidad de
modelos hasta llegar a la pantalla plana que hoy tengo, ¡bueno una de
tantas! Nada, decidido, veré como son esos dibujos tan famosos que todo
el mundo no deja de mentar en estos días, ¡la verdad! No sé que pueden
tener unos dibujos animados para que las gentes estén tan expectantes, ¡lo
mismo me equivoco! Ahí llega: -¡Hola Amanda, estás preciosa! -Gracias
Laila, ¡tú no te quedas atrás! Amanda
iba relámete vestida de una forma que lucía su buen tipo de mujer diez,
¡para mí lo es! Durante la merienda cena que nos hemos tomado, junto a
nuestro lado se ha sentado una pareja, ¡un chico y una chica! Estaban
como embobados, no existía nadie, se besaban y tocaban por todas partes
sin ningún tipo de pudor. Yo creo en la libertad, he vivido una época en
la que había poca, pero de la libertad al libertinaje hay una delgada línea,
¡no me gustaría cruzarla! Amanda es algo más joven que yo, pero a pesar
de eso me miró fijamente haciendo un pequeño gesto de desaprobación, ¡la
verdad era exagerado! Pagamos y salimos del establecimiento ya que se
acercaba la hora del pase de la famosa película. El
cine estaba a rebosar, por suerte pudimos coger entrada pero nos tocó en
la fila delantera junto a la pantalla. De no haber sido porque a Amanda le
hacía ilusión, me hubiera marchado. Pero allí, con el cuello torcido y
mirando hacia arriba estábamos viendo esos horrorosos dibujos de unos
seres extraños, ¡la gente reía! No los llegaba ha entender, reían de
lo que decían y hacían aquellos seres déspotas y disparatados. Los
respeto, pero creía que estaban locos. Pero eso no fue nada comparado con
el espectáculo que nos ofreció la peculiar pareja, ¡sí, aquella!
Tierra trágame, yo para nada miraba la película, pero eso no me
importaba lo más mínimo ya que aquello era insoportable. Pero más
insoportable y de poca educación fue el espectáculo que montaron
aquellos dos sujetos. Aquella mujer le estaba haciendo una mamada en el
cine, una mamada en su pene erecto, ¡era bochornoso! Acerqué mi boca al
oído de Amanda y le susurré: -¿Ves lo que están haciendo? -Lo
veo Laila, ¡es alucinante! Le está haciendo una mamada en el cine, una
mamada en el cine lleno a rebosar, ¡qué poca vergüenza que tienen! A
pesar de la indignación que sentía en ese momento, al acercarme al oído
de Amanda aspiré su aroma, ¿qué me ocurrió? No lo pude aguantar y la
besé con suavidad en el cuello, ¡oh cielos, qué calor experimenté en
todo mi cuerpo! Estaba nerviosa y abochornada por lo que había hecho,
pero sorprendentemente Amanda giró su cabeza, y también se olvidó de la
película, empezó a besarme como nadie jamás lo había hecho, ¡cáspita,
qué calor! Mis pantys de fino nylon estaban dando cuenta de la
temperatura que mi cuerpo soportaba, ¡estaba sudando! Mi cuerpo sudaba
del calor, pero aún más debido a la excitación que experimentaba. No
pudimos soportar más el bochornoso espectáculo que esos animales de
ciudad estaban danto, ¡nos marchamos con urgencia! de lo contrarió
nosotras acabaríamos como ellos. Ella
tomó su coche, yo el mío, llegamos a mi casa y no quiero contarles lo
que sucedió, ¡pueden imaginarlo! ¿No se lo imaginan? Les cuento: Lo
que desde hace años llevaba buscando, los simpsons, los desde ahora
maravillosos dibujos animados de esa película lo hicieron realidad.
Amanda se entregó a mí, yo me entregué a ella he hicimos el amor
durante toda la noche, ¡fue sensacional! Ahora trabajamos juntas y nos va
de fábula. Prometo,
que algún día, les contaré detalladamente lo que hacemos durante esa
sensacional noche de sexo, ¡fue un verdadero placer! Ustedes dirán, a mí
qué, y yo les respondo, ¡tienen toda la razón! Bueno, sea como sea...
un día les contaré. Mientras tanto, sean felices y coman perdices. Si
eres mujer, y te gustan los pantys, ten la precaución de no ponértelos
para ir al cine a no ser que sea pleno invierno. Hazme caso, que por muy
finos que sean, cuando te excitas, dan calor, ¡Qué calor cielos! -Amanda ven, ¡te estoy esperando! Mi co... te espera. -¡Voy
cariño, me estoy preparando para ti! Amanda y yo hemos estado casadas durante más de 15 años, pero ninguno de nuestros respectivos maridos nos han hecho felices. ¡Ahora lo somos! No es tópico, ¡es cierto! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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