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Relato Desde
que tengo uso de razón, ¡vamos, desde que me conozco! he oído la frase
“ir de putas” que no quiere decir otra cosa que ir en busca de un
polvo de pago, ¡faltaría más! Nadie trabaja gratis. Recuerdo
que en algunas zonas de catalunya allá por los meses de septiembre y
octubre del año 1976 durante las huelgas realizadas por el gremio del
metal, hacíamos manifestaciones. ¡No se podía evitar! Nos llevábamos
algunos palos. Contaba con 19 años, a punto de cumplir los veinte, ¡cómo
no! A esas edades crees en muchas cosas, tienes ideales, ¡no, no hablo de
cigarros! Tienes creencia de que hay cosas que son justas y que otras no
lo son, tratas de que no sea así, ¡crees en ello! Pero tristemente después
con la acumulación de años te vas dando cuenta de que casi todo era un
error, ¡todo sigue igual! Con algo más de poder adquisitivo, ¡pero
igual! Pero no es de política de lo que quiero hablar, ¡aquello pasó! Y
dice el dicho, que lo pasado, pasado está, aunque otros dicen que de la
historia se hace futuro. ¿Quienes tienen razón? Lo dejo ahí, no
me preocupa. Mi
abuela que era una mujer sabia, ¡por le edad, y porque lo era! Siempre me
advirtió, constantemente me decía: Querido nieto, si no quieres acabar
discutiendo, nunca hables de política ni de religión, ¡no digas nada,
calla! Y si puedes encauza la conversación hacia el sexo, que aunque
también discutirás, no perderás amigos, ¡ganarás fantasmas! Cuando
era niño no sabía muy bien que es lo que me quería decir mi anciana
abuela, después con el paso del tiempo fui sabiendo poco a poco el
significado de sus palabras, ¡frase a frase se cumplían! Por ese motivo,
desde que cumplí los 20 años nunca hablo de política ni de religión,
¡siempre que puedo lo evito! Cambio de tema y hablo de sexo, ahí, en ese
momento es cuando empiezo a conocer fantasmas. En ese momento es cuando
supe que es lo que quería decir mi abuela, ¡era genial, qué razón tenía! ¡Vale...
lo sé! me estoy enrollando demasiado para iniciar la explicación de esta
historia de sexo frío, que es como yo le llamo a sexo que se practica con
una prostituta, ¡no me malinterpreten! Las mujeres que se dedican a la
prostitución, como cualquier persona tienen una temperatura media de 36,4
grados y 37 grados aproximadamente cuando están sanas, ¡ala, nuevamente
me estoy enrollando! No es de medicina de lo que quiero hablar. Derecho al
grano, ¡como pensaría un pollo! Les cuento: Manifestaciones,
piquetes, corridas hacia arriba, corridas hacia abajo, policía delante,
policías detrás, infiltrados, apresados, palos por aquí, palos por allá...
Todo eso era la historia que se vivía durante las huelgas en un régimen
de dictadura ya agonizante. El caso es que para celebrar que habíamos
ganado, ¡no sé el qué, nunca lo supe! Y no porque no me enterara, si no
por que durante años seguimos cobrando lo mismo, ¿era de lo que se
trataba? No. Ganamos porque se firmó un convenio algo mejor que el
anterior, pero el pobre siguió siendo pobre y el rico, ¡cada vez más
rico! Aquella concentración en el la vía Layetana de Barcelona, fue el
principio del final, del final de mi carrera como político, ¡fue efímera,
sólo un mes! Quedé harto, ¡desengañado! y como estaba harto de estar
harto. Como era joven, y mis acompañantes jóvenes, después de la reunión
final, y tras unas corridas delante de la policía, por aquellas calles
decidimos perdernos y no correr más, ¡acabamos en el barrio chino! ¿Qué
mejor sitio? Nos fuimos a correr, ¡sí, a corrernos de gusto! ¡Eureka!
Nos fuimos de putas. Nos olvidamos de nuestros ideales y nos marchamos en
busca de la mujer perdida. Después
de acabar con mi carrera en la política, ¡ese mismo día! Empecé mi
carrera en busca, persecución y caza del fantasma, he tratado con tantos,
que en algunas ocasiones me creo uno de ellos. Octubre 17, unos días
después de haber cumplido los 20, ¡qué jóvenes éramos! Fínjense si
éramos jóvenes, que unos de los primeros fantasmas que conocí, aún no
tenía ni los 18 años. Allí estábamos los cuatro, esperando que nos
tocara el turno, mi primer fantasma vacilaba y vacilaba de lo que le iba
hacer con aquella mujer, le boy hacer esto, lo otro... cinco seguidos.
Primero sube uno, después el otro, en tercer lugar mi primer fantasma.
Que a los cinco minutos baja y empieza a contar su batalla con tan hermosa
mujer, ¡le he echado seis dijo! ¿De verdad? ¿En tan poco tiempo te has
recuperado tanto? Hablaba, y hablaba... no lo dejaba de hacer, ¡llegó mi
turno! Aunque nunca he sido partidario de pagar por echar un polvo, para
no desentonar lo hice. Por cosas del destino me tocó con la misma mujer
que le había tocado a mi primer fantasma. Era toda una profesional, pero
como no era médico, abogado o cura, ¡no guardó el secreto! La muy... la
señora prostituta me contó lo ocurrido con mi primer fantasma, ¡un
gatillazo, había sufrido el desdichado! Y durante cinco minutos estuvo
llorando. Bajé y como es natural, no conté nada, pero directamente le
dije: -Florencio, eres mi primer fantasma, ¡te felicito! Dejo la política y prometo que el resto de mi vida me dedicaré a cazar fantasmas para coleccionarlos. -¿Qué
coño dices? –Me dijo- Nunca
le expliqué nada, después de aquello nos fuimos distanciando ya que como
les he dicho, decidí dejar la política. Era mucho el desengaño, ¡poco
el aliciente! Siempre rechacé todas las ofertas. Mis ideas eran tan
simples, tan primarias... que no podía soportar la hipocresía y girar la
cara para otro lado cuando veía que lo que se hacía no era lo correcto.
¡nunca he sabido venderme! Después,
muchos años después. Conocí al fantasma más grande del mundo, ¡era
tan fantasma! Que hasta a mí me llamó fantasma. Pero como desde los 20 años
sigo el consejo de mi sabia abuela, ¡no le hice caso, no hablé de política!
*-*-* Denominación de la RAE
de Género |
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