Patricia y Susana, dos mujeres enamaradas

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Datos ténicos

Lesbianas, ¿Amor de mujer o amor entre mujeres?

Título: Dos mujeres enamoradas
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Patricia
Actores: Patricia, Susana, Lisa
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico 
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Patricia es una mujer de 55 años, sola sin familia, ha estado casada dos veces y las dos han sido experiencias traumáticas, ha sufrido de agresiones físicas y síquicas hasta el punto de tener una depresión tan fuerte que ha intentado quitarse la vida en tres ocasiones. Dos hijos mayores ya casados que se han desentendido de ella desde varios años antes de que se casara con su segunda pareja. Sus estudios son los de enseñanza general básica, ya desde muy pequeña tuvo que trabajar para poder subsistir, en su vida profesional siempre se ha desenvuelto con gran astucia. Su sueldo le da para vivir desahogadamente pero sin hacer grandes derroches. Su primer marido murió atropellado cuando salía de un bar, el hombre se había tomado algunas copas de más y quiso parar el autobús como si de Superman se tratara. En ese momento alguien con un trozo de criptonita hizo que perdiera su poder y el autobús lo mandó a otro mundo. Otro mundo del que nunca tendría que hacer salido. Sin trabajo, abandonada por sus hijos decide buscar pareja, y en el mismo funeral contacta con un amigo del que fuera su esposo, que parece ser a primera vista un buen hombre y se casa con él. Encuentra un trabajo y dada su valía empieza a prosperar, en la empresa la tienen en gran estima, una noche al regreso de su trabajo su segundo marido la espera y le da la primera gran paliza acusándola por celos de estar liada con un compañero de trabajo ¡Qué mala suerte!, Su segundo marido desde esa paliza, la trata si cabe, peor que el primero, tiene varias sentencias de alejamiento, pero cada vez que le apetece aparece por la vivienda de Patricia y la amenaza con matarla, este sujeto parece que la ha ganado a las cartas y la trata como un objeto de su propiedad, nada le importan las denuncia. Ella denuncia, pero este sujeto sigue haciendo lo que le viene en gana. En la última visita de semejante energúmeno, le ha dejado un recuerdo en cada uno de sus ojos. Ella por enésima vez le ha denunciado, la justicia en estos casos es lenta y a veces injusta, la forense que le ha reconocido le ha dado hora para que le vea un psicólogo, ve que está en un estado de estrés tan extremo que teme que a la cuarta vez consiga quitarse la vida...

Susana es una mujer de 45 años, ha estado casada una vez, una vez ha sido suficiente para ella, las palizas recibidas de animal de su compañero han sido tan agresivas que las marcas en su rostro son la evidencia. Cuando le faltaba droga la obligaba a prostituirse para conseguir dinero con qué comprarla. A los 15 años tuvo su primer y único hijo que murió al cumplir los 16 a consecuencia de una sobredosis de heroína, su padre fue un mal ejemplo para él. Desde la muerte de su hijo las palizas de su marido todavía han sido más continuas. Durante un año Susana ha estado literalmente tirada por las calles metiendo en sus venas todo lo que conseguía. A los 32 años ve que su vida se apaga, por primera y única vez se da cuenta que ese no es el camino. No quiere acabar muerta en la calle con una sobredosis como su hijo, Susana ya cansada, recapacita, se arrepiente de su huída de casa cuando aún era una niña. Fue una huída de niña consentida que por la sed de aventura cogió un tren de la vida que le llevo a un lugar de difícil regreso, sus padres aunque la buscaron jamás la pudieron encontrar. Susana era hija única perteneciente a una familia muy adinerada. Llama a la puerta de su antigua casa y casi arrastrándose pide ayuda a sus padres. Estos al verla casi mueren de un infarto, la daban por muerta, que era prácticamente como llegó. Como es natural la ayudaron, la ingresaron en una clínica y le hicieron todas las pruebas de salud pertinentes, por suerte no había contraído ninguna enfermedad, pero si tenía un cuadro de desnutrición aberrante, parecía un esqueleto. La desengancharon de la heroína, la trataron los mejores siquiatras y pasó por las mejores clínicas de cirugía plástica. Le quedaron algunas cicatrices que no le dejan olvidar lo mal que lo ha pasado, pero poco a poco se recuperó. A los 35 años decidió empezar a estudiar partiendo de cero, dada su tenacidad e inteligencia hasta ese día no cultivada, pronto consiguió lo que deseaba, hoy en día es psicóloga y ejerce en la Seguridad Social. Sus padres le han ofrecido poner una clínica privada y ella les ha dicho que prefiere trabajar con personas de menos poder adquisitivo...

Patricia desde la última paliza está como ida, tiene el miedo metido en su cuerpo, al sujeto, no le han podido meter en la cárcel, está huido y ella teme que en cualquier momento la quite del medio. Ella se pregunta, como si ella fuese la culpable de todo, qué es lo que ha hecho mal. Es una mujer bien parecida que nunca le ha sido infiel, ni al primer marido ni al segundo, a sus 55 años sigue siendo apetecible, pero ha quedado tan marcada que no se atreve, ¡no le apetece! Entablar conversación con hombre alguno, inclusive cuando va a denunciar las agresiones, ve a los policías como agresores. Hoy he pasado por su casa:

-Hola Patricia. ¿Cómo te encuentras?
-Mal, muy mal Lisa. No tengo ganas de nada, no me atrevo a salir a la calle.
-Para eso estoy yo aquí, cuando quieras salir me llamas y yo te acompañaré donde tú quieras. Yo voy armada y no creo que ese animal se atreva a hacerte nada. ¿Estás preparada?
-Si, Lisa. Vamos, vamos a ver al psiquiatra.

La han visto tantos psiquiatras y le han recetado tantas pastillas que Patricia empieza a verlos como a enemigos. Mi compañero y yo tenemos como misión acompañarla y protegerla cuando sale a sitios públicos. La protegeremos todo lo que podamos, pero sabemos muy bien que en cualquier salida, aunque sea para comprar pan, semejante individuo la quitará del medio. Llegamos y yo la acompaño hasta la consulta del psiquiatra, Patricia se sienta hasta que le llamen y yo quedo en pie vigilando. Le veo nerviosa, observo sus manos temblorosas. Le digo:

-Patricia cálmate, yo estoy aquí contigo y estoy vigilando. No pasará nada.

La han llamado y he querido entrar con ella a la consulta pero la psiquiatra me ha dicho que desde ahora ella se hace cargo de Patricia. Dice:

-Gracias Agente. ¡Espere fuera por favor!
-Siéntese Patricia. Aquí está segura. Soy Susana, desde hoy su siquiatra y amiga.
-Gracias Doctora.

Durante más de 30 minutos ha estado dentro de la consulta hablando con la doctora que a simple vista se ve que el trabajo que hace le gusta y que está por los pacientes. Cuando ha salido Patricia parecía otra persona, me ha explicado que la Doctora Susana le parece una persona muy amable y que le ha inyectado nuevas ganas de vivir. Mi compañero y yo la hemos dejado en su casa y nos hemos marchado para seguir con nuestro servicio.

Pasados unos días Patricia me ha llamado a la comisaría y me ha dado la noticia de que ha quedado para salir con Susana, su psiquiatra. Le digo:

-Te encuentro eufórica. ¿Ya no tienes miedo?
-No Lisa. He visto a la que fue mi cuñada, me ha dado la grata noticia de que el animal que hasta ahora me ha estado maltratando, ha sido encontrado y apresado. En la cárcel a provocado una pelea, y claro está, allí no es el más fuerte, lo han matado ¡Estoy contentísima! Se que no está bien lo que digo, pero es lo que siento ¡Me ha hecho tanto sufrir! Muchas gracias Lisa, eres como una amiga para mí, seguiré en contacto y te explicaré. Desde ahora cojo las riendas de esta historia. ¡Hasta pronto!

He sufrido tanto en mi vida, me he equivocado tanto con los hombres que he elegido, no ha sido una, han sido dos veces consecutivas. Aunque sé, que no todos los hombres son iguales, me prometo a mí misma, y desde hoy en adelante no hacer nada por enamorarme de ninguno más. Esta tarde a las 5 me encontraré con Susana en el centro comercial, tomaremos algo, veremos una película y charlaremos. Es una persona encantadora. Ella me ha explicado que también ha sido una mujer maltratada brutalmente hasta casi morir. Me estoy enamorando de ella y creo que a ella le ocurre lo mismo ¿Es amor o es necesidad? No lo sé, el tiempo que es sabio dirá. Son las 5 allí está:

-Hola Susana. ¿Qué guapa que te has puesto?
-Me encanta verte. ¡Tú si que eres hermosa!

Sin duda alguna el saludo ha sido de lo más prometedor. Nos hemos saludado con dos besos, uno en cada mejilla. Pero Susana me ha dado un tercero en los labios al que muy amablemente he correspondido con gran placer. Contentas y sonrientes nos hemos dirigido agarradas de la mano como si fuéramos dos enamoradas de 15 años. Me mira, la miro, las lágrimas brotan en mis ojos y le digo:

-Esta experiencia es nueva para mí ¡Me gustas Susana!
-Para mí también lo es. Pero me siento bien a tu lado y me estoy enamorando. ¿A quién hacemos mal?

Nos dirigimos a la taquilla del cine y entramos a ver una película llamada Daños Colaterales protagonizada en su papel principal por Arnold Schwarzenegger. La vimos con atención y de vez en cuando nos acariciábamos con las manos. Estaba surgiendo entre las dos una historia de amor. Terminó la película y fuimos a dar una vuelta por el centro comercial hablando y hablando como si nos conociéramos de toda la vida. Llegada la hora de marchar, Susana agarrando tiernamente mis manos dice:

-¿Quieres pasar la noche en mi casa?

No puedo aguantar, su ternura y bondad hace que me eche a llorar desconsoladamente, lo he pasado tan mal al lado de esos dos monstruos de hombres que el amor que me ofrece esta mujer hace que se me encoja el corazón, le contesto:

-Si, Susana. ¿Te has fijado en que soy una vieja?
-No me importa tu edad, me importas tú.

Ya en su casa, y no teniendo que avisar a nadie, decido pasar la noche con Susana, nada más llegar nos pusimos cómodas, me ofreció su armario para que cogiera lo que deseara, Susana a pesar de tener 10 años menos que yo tiene mi misma talla las dos estamos fuertes, aunque no gordas ¿Y si lo estamos qué? Nos hemos duchado y con una bata de baño por vestimenta nos hemos puesto a ver un programa de la tele. Era tan aburrido que Susana dice:

-Patricia. ¿Qué tiempo hace que no haces el amor?
-¡Ostras! Ya ni me acuerdo. Pero te aseguro que no lo hecho de menos. Hoy por hoy paso de tener el falo de un hombre en el interior de mis entrañas ¡Creo que hasta vomitaría!
-¿Te gustaría hacerlo conmigo? Ya se que no eres lesbiana, yo tampoco lo soy, pero si entre tú y yo hay amor ¡También podía haber sexo!

Quien me lo habría de decir a mí. A mi vejez convertirme en lesbiana, no es una cosa muy habitual pero la verdad sea dicha, el tener a Susana sentada en bata de baño junto a mí, rozando su cuerpo contra el mío hace que sienta curiosidad por lo que se siente al hacer el amor con una mujer, le contesto:

-Sí Susana. Quiero hacer el amor contigo. Si no nos gusta podemos ser amigas, no necesariamente tenemos que ser lesbianas.

Hicimos el amor, y lo hicimos con tanto amor, que no tuvimos que forzarnos para alcanzar varios orgasmos. Nunca hubiera imaginado que el amor de una mujer fuera tan placentero, Susana me acaricia y me mima como nadie jamás lo había hecho. Nos hemos dado tanto placer y estamos tan enamoradas que hemos decidido vivir juntas. Me ha presentado a sus padres diciéndoles que somos las dos mujeres lesbianas más enamoradas de la Tierra. Les ha dicho que el amor entre mujeres es algo más que sexo. Que el amor de mujer es sinceridad y que las mentiras no existen. Les ha dicho tantas cosas que sus padres han contestado:

-Para hija, no sigas, no sigas... Te comprendemos, te apoyamos y esperamos que seáis muy felices. Te lo mereces ¡Os lo merecéis!

Sus padres me han dejado muy buen sabor de boca, siempre que podemos les visitamos para pasar una tarde con ellos tomando café y pastas. Susana y yo hace tres años que vivimos y hacemos el amor juntas, pero sobre todo lo que hay entre nosotras en un amor sincero. Hace una semana Iba con Susana por un centro comercial de la ciudad y nos tropezamos con mis hijos y sus familias. Me paré frente a ellos abracé y besé en la boca a Susana. Los muy sinvergüenzas se quedaron sorprendidos ¡Así revienten! Soy tan feliz junto a Susana que quiero que el mundo lo sepa. Que el amor es amor, que no importa el sexo. El amor de mujer es sincero, que el amor entre mujeres es algo más que sexo. Compartimos los problemas cotidianos, compartimos las tareas de casa ¡Qué más desear!

Hijos: echo la vista atrás, y recuerdo la cantidad de palos recibidos en vuestro nombre, cuantos sinsabores para sacaros adelante. Si ser hijo es sólo recibir ¿Vale la pena teneros? Espero que los vuestros sepan trataros como vosotros no lo habéis sabido hacer. ¿Qué es lo que hice mal? Siempre fuisteis unos cobardes conformistas que con 18 y 20 años ya teníais edad suficiente para evitar que vuestra madre recibiera las palizas que recibía. Recordad, la primera paliza, la empecé recibiendo yo para que no lo hicierais vosotros, cuando a los 10 y 12 años hicisteis campana en la escuela. Las siguientes cuando llegabais tarde o simplemente porque le apetecía. Cuando llegaba a casa completamente ebrio, yo recibía las palizas, nunca hicisteis nada por detenerle, una cosa era ser niños, otra muy diferente hombres. Que fácil fue marcharse y olvidarse de la madre que os parió, que fácil, pero que inhumano, fue una gran felonía. Estoy resentida, disgustada, enfadada... ¡Cómo no! Fijaros que hubiera entendido que me hubierais abandonado tras la muerte de vuestro padre biológico ¡Vendito sea el autobús que lo machacó! cuando contraje matrimonio ¡Qué equivocación! con el segundo animal insensible de mi vida, lo hubiera entendido, “hijos” lo hubiera entendido, ¡no era vuestro padre! Por lo tanto os dedico este relato que sé a ciencia cierta no leeréis. Si por casualidad lo hacéis, espero que por lo menos tengáis la suficiente sensibilidad de tratar a vuestras esposas como a persona, nunca, nunca como a basura, que es lo que hicisteis tanto vuestro padre biológico como vosotros ¡Recordad, ahora soy muy feliz!

Lisa: Gracias por ser mi amiga en los tiempos que nadie lo era, gracias por seguir siéndolo, gracias a ti, gracias a tu esposo que te trata como se debe tratar a las persona y gracias a toda tu familia que son todos divinos ¡Y gracias por contar parte de nuestra historia!

Susana: Amor, eres la persona más noble y fantástica que he conocido, me lo ofreces todo, yo sólo te doy mi amor, gracias por haberme hecho pasar estos últimos años de mi vida con tanto amor y con tanta felicidad. ¡Créetelo! Si muriera ahora, en este instante, te aseguro que lo haría con la mayor de las sonrisas en mi rostro ¡Estoy tan enamorada! ¡Te quiero tanto! Siento ser mayor que tú, lo siento porque por ley de vida seré yo la que deje de existir antes, lo siento porque me gustaría, poder amarte y cuidarte cuando seas mayor, lo siento porque no me gustaría dejarte sola ¡Qué cruel es la vida! ¡Gracias amor, gracias! Cuando muera, no estés triste, piensa en la felicidad que me distes y sé feliz. Y si aún tienes edad y ganas encuentra otro amor que sin dudas le harás feliz, y si es de mi mismo sentir, también te hará feliz a ti.

PD.
Quede claro que no odio a los hombres, odio a esos hombres que además son unos cobardes que por el simple hecho de serlos y tener más fuerza física, maltratan a sus esposas e hijos, los odio y creed que los odio a muerte. Esposas que tenéis la gran suerte de tener maridos sensibles y que os tratan como a personas, enseñad a vuestros hijos a tratar a todo el mundo con amabilidad y sobre todo a respetar. Eso conlleva que en un futuro haya menos maltratadores, que es una lacra de nuestros días.

Atentamente,
Patricia, la mujer que un día volvió a vivir.

*-*-*

Comentario:

Braga es el equivalente de Pantaleta. Prenda interior femenina e infantil, que cubre desde la parte inferior del tronco y tiene dos aberturas en las piernas. Braga es utilizado en España. Pantaleta en Colombia, México y Venezuela. Se utiliza también en plural con el mismos significado del singular. Por lo tanto, las pantaletas cagadas y las bragas cagadas tienen el mismo significado.

Pantaleta en El Salvador tiene el significado de pantalón flojo y cómodo que se usa para estar en casa o para hacer deporte. En España su equivalente es el Short.

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