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Relato ¿Qué
es hacer una cubana? Preguntó una mujer. Otra contestó: querida hacer
una cubana es masturbar el pene de un hombre con los pechos de una mujer.
Es eso, simplemente eso. Es una técnica de dar placer al hombre y que la
mujer lo reciba mediante el roce de su miembro entre sus pechos, ¡no hay
más! Las
dos viajaban junto a mí, en ese autobús de línea urbana, su conversación
era de lo más atrevida, hablaban de cosas de sexo sin importarles nada
que las escucharan. Si esa conversación hubiera ocurrido en algunos de
los países europeos, sería una conversación de lo más natural, pero
no, esa conversación estaba ocurriendo en un autobús de... no importa la
ciudad, no importa el país, lo que importa es que la conversación fue
creciendo en claridad y desparpajo. Todos los pasajeros estaban atentos y
la vez atónitos por lo que decía la interlocutora que más sabía de
sexo, ¡ya le valió! Cuando llegamos a la siguiente parada que efectuaba
el autobús, un coche de la policía la esperaba, ¡qué moralina, qué
inmoralidad! ¿Cómo se puede detener a alguien por decir cosas que son
ciertas? Supongo que le pondrían una multa, no creo que la hicieran
desaparecer por nimia conversación. Algunas
cosas de ese maravilloso país he de decirles que me gustaron, ¡sí,
algunas! Pero otras me horrorizaron. No soy nadie cualificado para
criticar, pero quise saber, me sumergí en lo más profundo de las gentes
que viven en la calle, estuve 48 horas conviviendo con ellos, ¡siendo uno
de ellos!, y créanme que me bastaron para entender las desigualdades que
existen en ese país de falsa moral. Me explicaron, vi con mis propios
ojos a padres abusar de sus hijos y sus hijos robando para ellos, ¡nada
pasaba, la justicia miraba para otro lado! Eso sí, si alguno de los
indigentes con los que viví durante dos días se les ocurría beber de
una botella en publico sin ésta estar tapada, ¡pobre de él! Era
detenido como por arte de magia y llevado a un lugar según ellos del que
no regresaban, ¡qué hipocresía! Intenté investigar sobre que es lo que
hacían con las personas a las que detenían, pero uno de los que vivían
en la calle me dijo que no lo intentara que muchos lo habían hecho y que
nada se sabía de ellos, ¡desistí de la idea! Me explicaron cosas que no
me podía creer, fueron dos días intensos, de los que saqué información
para empezar a escribir un libro, ¡pero se ha escrito tanto! He
regresado, llevo 4 días viviendo en mi país, en mi país lleno de
defectos, ¡no lo dudo! Tiene muchos defectos, pero si me dan a elegir
entre vivir en ese país y el mío, no dudaré ni una décima de segundo
en elegir mi país, siempre mi país. Entiendo, me pongo en el lugar de
unos de sus ciudadanos, ¡también elegirían el suyo! Anabel
mi actual compañera me quiere convencer de ir a vivir a ese maravilloso
lugar, su país de origen, estoy hecho todo un lío. Me lo he pensando
detenidamente y ni siquiera por amor dejaría este relativo paraíso para
ir a vivir a uno como el que he conocido durante estos días. No,
lo siento Anabel, dirás que soy un mal padre, no renuncio a ellos, al
contrario, llévatelos vive y edúcalos en tu país, y si lo deseas, para
vacaciones tráemelos, yo los cuidaré, durante ese tiempo de vacaciones
les enseñaré el país de su padre, ¡no serán una carga! Los cuidaré
con gusto como hijos míos que son. Anabel
se marchó, pasó el tiempo, y nunca más supe de ella, tengo dos hijos,
de 19 y 20 años que supongo estarán en algún lugar del mundo
defendiendo a los malignos en nombre de no sé qué, en nombre de no sé
quién. Yo
escribí la novela sobre el país que nunca existió, ¡inventrópolis!
Por cierto, libro que nunca saliera a la luz, los editores decían que era
un libro demasiado fantástico y lleno de conspiraciones. Que era un mundo
que jamás podría existir, que eso jamás podría pasar. ¡Pero sí, creo
que está pasando! Por eso mi libro duerme el sueño de lo imposible, allí
en una de las estanterías de mi pequeña biblioteca. Como habitualmente se dice: Los nombres de las ciudades, los protagonistas y las similitudes con la realidad, es pura coincidencia. Todo es imaginación del escritor. Nada de lo aquí escrito ha pasado o pudo pasar jamás. Lo único cierto es que hacer una cubana es una práctica de masturbación, ¡ahí queda! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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