Vagina estrecha

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Datos ténicos

Título: Vagina estrecha 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Sofía
Actores: Sofía, Madre
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Trauma
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Sofía padece de vaginismo grave, nada más pensar en el hecho de realizar el acto sexual es suficiente para ponerse a la defensiva. No quiere saber nada de hombres, los consoladores no los soporta y aunque dice que lo ha intentado con las mujeres, no siente placer alguno estando junto a ellas, ¿qué puede hacer Sofía?  

¿Sabe Sofía qué es el vaginismo? ¿Sabe alguien qué es el vaginismo? Como dicen las malas lenguas que sin ton ni son vilipendian. Si quieres saber algo hay que ir a la biblioteca, también decía allá por el año 1972 un viejo profesor que tenía, y que mejor biblioteca que la red de redes, ¡si el viejo levantara la cabeza! ¡Pero cuidado! Internet está llena de pequeñas trampas, ¡bueno, más que trampas, errores! Yo, como su madre que soy estoy dispuesta a hacer todo lo que sea para hacer que su vida sexual sea de lo más placentera, aunque para ello me tenga que convertir en lesbiana, por lo menos hasta que Sofía sea capaz de relajar su vagina y dejar que por ella se introduzcan penes, consoladores o simplemente un dedo para que acaricie sus paredes y disfrute con ello.  

He leído, he leído todo lo que he encontrado y sigo sin entender que es lo que le puede pasar a Sofía, ella ha tenido una infancia de lo más tranquila y feliz, nunca ha padecido trauma alguno, y por suerte nunca la han violado, ¿por qué esa contracción perivaginal? ¿Por qué esa contracción muscular involuntaria? Puede ser debido a su arraigada religión por la que se sienta culpable de realizar el acto sexual. Lo he intentado todo, por activa y por pasiva, la he llevado a todos los especialistas en la materia y ninguno de ellos ha sabido solucionarle tan grave problema.  

Como yo he sido toda la vida una persona clara y que habla sin eufemismos hoy cuando venga de trabajar le voy a proponer que se deje dar un masaje en la vagina. Como soy su madre y ella me tiene mucha confianza espero que se relaje para ver si le puedo introducir un consolador por su siempre tensa vagina. Ahí llega:  

-¿Hola Sofía, como estás?

-¿Bien mamá, y tú?  

Sofía tiene un trabajo muy estresante en un despacho de abogados, me da mucha lástima que además de trabajar durante más de diez horas, luego llegue a casa y ni siquiera se pueda masturbar, ¡qué pena de chica!  

-Yo estoy bien, esperando tu llegada para darte un masaje vaginal.

-¿Qué dices mamá?

-Sí, déjate llevar, verás como poco a poco acabo con tu trauma o lo que quiera que tengas para contraer los músculos vaginales inconscientemente. ¡Déjame, hazlo por mí!

-Vale, de acuerdo. Si es lo que desea no te quiero contrariar.  

Desde que me enteré de que padecía vaginismo o lo que vulgarmente llaman como vagina estrecha, siempre he tratado de ayudarla, pero siempre ha sido rehacía a que yo le tocara un pelo de su cuerpo. Me he quedado extrañada por el hecho de que aceptara. La he acompañado al cuarto de baño y la he desnudado lentamente, acariciándola todo lo que me ha permitido. He creído ver que sus pezones se ponían algo erectos, esto me presagiaba que la idea del masaje podía ser acertada. Ya metida en la bañera me he centrado en masajear sus pechos y posteriormente alguna que otra pasada rápida por su entrepierna, pero sin llegarle a tocar su vagina, ¡no he querido asustarla!

-Venga Sofía, ahora te seco y nos vamos a mi habitación para dar comienzo al masaje vaginal, Tú relájate y déjate hacer todo lo que a mí se me ocurra ¿Lo harás?

-Ya te he dicho que sí mamá.  

He hecho que se tumbe en la cama apoyada sobre su espalda sintiéndole tacto de las suaves sábanas, su sexo, pubis e ingles totalmente lleno de vello, la verdad es que estaba un poco dejada, no se cuidaba esa zona tan apetecible en nosotras las mujeres. Le dije:  

-Sofía hija, que descuidado tienes el coño, ¿qué coño haces descuidándolo? ¿Quieres que te lo depile?

-¿Tu lo llevas depilado mamá?

-¡Sí hija, desde hace 5 años lo llevo totalmente rasurado! Me encanta llevarlo así. Siento muchos más placer a la hora de masturbarme.

-¿Pero tú te masturbas mamá?

-Claro hija, siempre que me apetece. Y te puedo asegurar que no son pocas veces. ¿Quieres o no, que te depile?

-¡Venga mamá, hoy estoy dispuesta a todo! Aunque he de confesarte que me da mucha vergüenza que me veas desnuda, y aún más que toques mis partes íntimas.  

Para que se sintiera más cómoda le dije que yo también me desnudaría, de esa manera al verme en pelotas se empezaría a relajar, ¡quién sabe, si hasta se dejaría penetrar! La escena era muy excitante, ¡bueno, más que excitante morbosa! Allí, en mi habitación las dos desnudas como nuestras madres nos trajo al mundo, ¡sí, yo y su abuela! Mi sexo se parecía al de una niña, ¡pero el de ella, que horror! Donde se ponga un coño depilado, que se quite esa selva de vellos descontrolados. ¡Qué idiota! Eso me gusta a mí, a otras personas les gusta llevarlo a lo salvaje, ¡hay gente para todo! Dicen que el libro del los gustos está todavía en blanco, nadie se atreve a escribirlo, ¿no? Ya me estoy hiendo por los “Cerros de Úbeda” ¿Qué no saben que significa esa expresión? Significa que para contar algo muy sencillo me estoy dando la vuelta por la calle central de mi pueblo. No me hagan mucho caso que estoy un poco loca.  

Mi hija se quedó alucinada al ver mi coño totalmente depilado, lo tengo depilado a la cera que es como mejor queda, tardas más pero vale la pena. Sus ojos se clavaron en mi clítoris, en mi gran clítoris que se asemeja a un pene de unos 3 centímetros de longitud. Le dije:  

-¿Sofía, quieres tocarme el clítoris?

-No mamá, me da vergüenza.

-Hija, tienes que empezar a dejar de tener vergüenza, ¡piensas que ya no eres ninguna niña! ¡Venga, anímate y tócamelo! Si me lo acaricias se puede llegar a poner de un tamaño de 6 centímetros .  

La vi con muchas ganas de hacerlo pero no se atrevió a tocarlo, entonces yo para demostrarle que lo que le decía era cierto me lo acaricié hasta que logré que alcanzara su longitud máxima, que por el morbo de hacerlo ante mi hija alcanzó un tamaño récord de 7 centímetros , sin duda con aquel clítoris, si mi hija se llegaba a relajar la podía hacer la mujer más feliz del mundo, ¡ala, me he pasado! Dicen que la felicidad la da el dinero, no el simple placer sexual, ¿O no? Se que habrá opiniones de todos los colores. Pero... piénselo bien, si tiene mucho placer y no tiene dinero, esa felicidad es efímera. Por el contrario si tienes dinero el placer es continuo, ¡sea sexual o no! No me vale ese pensamiento que dice que la felicidad no la da el dinero, ¡les aseguro que el que no lo tiene lo desea! Nadie es feliz comiendo hierba, ¡hay sí, los conejos sí!  

Sofía no me quitaba ojo, mi pequeño y erecto pene, parecía interesarle, la vi con ganas de abalanzarse sobre él para acariciarlo, pero su trauma sexual se lo impedía. Una vez que lo tenía en el cenit de su excitación le dije que se sentara en la cama, me acerqué hasta ella para que mi clítoris rozara sus labios. No hizo ningún gesto de rechazarme:  

-Sofía, ¡no seas tonta, si lo estás deseando! Prueba, y si no sientes ningún placer lo dejas, ¡no pasa nada!

-No mamá, me da mucha vergüenza.

-Bueno hija, no te preocupes, ¡tú relájate, luego seguiremos! Espera que vaya a por lo que necesito para depilar tu peludo conejito.  

No quería forzar la situación más de lo necesario para que Sofía se sintiera cada vez más confiada y relajada, ¡iba por buen camino! Yo estaba algo excitada y resultaba frustrante el haber tenido que dejar mi clítoris totalmente erecto antes de llegar al orgasmo, pero todo sea por el bienestar de mi querida hija.  

Cuando regresé con los utensilios necesarios para afeitar el atormentado coño de mi hija, me encontré con una sorpresa. Sofía estaba vestida y hablando por teléfono, por lo que hablaba se tenía que ir urgentemente para preparar un caso. Los psiquiatras no han encontrado el problema que tiene mi hija, ¡es increíble! Se ve a simple vista, el gran problema que ella tiene es el trabajo. Cuelga el teléfono y dice:  

-Mamá lo siento, me tengo que ir urgentemente al despacho. Te prometo que otro día seguiremos con lo que hoy hemos empezado.

-¡Adiós hija, adiós!  

Allí, sola, desnuda... casi me sentí ridícula. Como estaba algo excitada aproveché la ocasión para masturbarme pensando en mi difunto esposo. ¡En paz descanse! Él, que mi hija no tiene solución.  

*-*-*

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