|
Relato Desde muy pequeño recuerdo a mi madre organizando una fiesta para celebrar el día de mi cumpleaños, fiesta a la que invitaba a todos mis amigos o simplemente compañeros de juegos. Me gustaban aquellos días de jolgorio, lo pasaba ciertamente bien con mis amigos y ¡cómo no! Con mi madre como animadora de la fiesta. Así pasaron los años, hasta la fiesta de mis 18 cumpleaños, hasta ese día nunca me había fijado en la hermosa mujer que tenía como madre, cosa que si hicieron mis amigos, hasta el punto de que uno de ellos... amigo al que más confianza tenía descaradamente me dice: -¿De quién estás hablando Eloy? -De tu madre Pablo ¡Esa será la madre de mis hijos! -No te pases Eloy ¡Recuerda que es mi madre! -No me importa, estoy enamorado y hasta que no me la folle no estaré tranquilo. -Luego te lo cuento mamá. Ahora atendamos a los invitados que ninguna culpa tienen de lo que ha ocurrido. -¡Claro que sí hijo! Pero... ¿Ahora me llamas Eloisa, no soy tu madre? Mirándome
fijamente a los ojos y sonriéndome como si supiera que es lo que me sucedía
empezamos el baile. Sonaba una música para bailar agarrados, mis nervios
a flor de piel, sentir a mi madre junto a mi cuerpo empezaba a excitarme
como si se tratara de una chica de mi edad, mi pene comenzó a ganar tamaño
¡Qué situación! La pieza de baile estaba apunto de finalizar y mi
pantalón dejaba ver mi excitación, Eloisa, mi madre se dio cuenta del
trance y me dijo: -Pablo veo que estás indispuesto, acércate bailando hasta el cuarto de baño y allí te desahogas un poco. -Pablo no has bailado en toda la noche conmigo ¿Te apetece? -Por supuesto Alana ¡Me gustaría mucho! -Me alegra que todo te halla gustado. ¿Era la moto que querías? -Sí mamá ¡Es fantástica! Con ella podré dar largos paseos por los alrededores ¡De verdad! Me has hecho muy feliz. -Ni que decir tengo... Tienes que tener mucho cuidado y conducirla con tranquilidad y sin hacer animaladas ¿Me lo prometes? -Sí mamá ¡Lo prometo! Allí sentados en el sofá acercó sus labios a los míos y me dio un beso. Me quedé tan parado que ni siquiera se lo devolví. Como de costumbre, me puse colorado. Nunca antes mi madre me había besado en los labios. La miré a los ojos pero sin decirle nada, pusimos en marcha la televisión y así pasamos una hora viendo una película de serie. Antes de terminar se tendió sobre el lateral del sofá y quedó profundamente dormida, para que estuviera cómoda la descalcé y le puse sus piernas encima como si estuviera tumbada en la cama. Sus esbeltas piernas enfundadas en unas medias de nylon finísimas color carne quedaron al descubierto hasta los muslos. La desperté: -¿Crees que podrás conmigo Pablo? -Sí mamá ¡Creo que lo podré hacer! -Pablo
desnúdame ¡Así estaré más cómoda! Yo no sabía que hacer, mi madre estaba actuando de una manera que nunca antes lo había hecho. Pretendía que la desnudara ¿Estaba realmente dormida? O me estaba probando par ver que es lo que hacía ¡Yo estaba obnubilado! No podía pensar con claridad, cualquier otra persona en mi lugar supongo que se aprovecharía de la oportunidad y se daría un festín a costa de su madre. Pero la educación que yo había recibido era la de total respeto hacia mi progenitora, por lo tanto me limité a quitarle el vestido y taparla con la sábana y el cubrecama. No obstante verla en ropa interior provocó en mí una excitación ¡Brutal! No había terminado de taparla cuando me corrí como nunca lo había hecho, el puñetero pantalón de pinzas que llevaba pronto fue empapado de semen por el calzoncillo debido a la copiosa eyaculación. Temblando y avergonzado me despedí: -Adiós cariño ¡Feliz cumpleaños! -Pablo, el desayuno está listo ¡Baja que se enfría! Mi madre esperaba con el desayuno preparado en la mesa de la cocina en la cual desayunamos y a veces comemos. Ese día mi madre iba vestida particularmente sexy ¡Muy sexy, diría yo! -Hola cariño ¿Has dormido bien? -Sí mamá, he dormido como un bebe hasta las ocho de la mañana ¿Y tú, has descansado? -¡Perfectamente hijo! Te agradezco me desnudaras anoche, se esa forma quedé dormida hasta esta mañana ¡Gracias hijo! Mientras ella hablaba, yo le observaba sus piernas ¡Sus largas piernas! Adornadas por unas sandalias de tacón alto que dejaba sus pies al descubierto. Un pequeño pantalón de deporte y una camiseta que dejaba su ombligo al aire era el resto de su vestimenta. Sé, ¡Lo sé! A mi madre le gustan mucho los zapatos de tacón alto, pero un día de fiesta y con un mini short ¿Qué pretendía? Saqué valor de donde no tenía y le dije: -Estás... Perdona que te lo diga ¡Muy sexy! -¿Cómo que muy sexy, soy tu madre? ¡No lo olvides! -No te enfades Eloisa, eres una mujer preciosa ¡Sé que eres mi madre! Pero eso no tiene que ver nada para que vea en ti a una hermosa mujer. Durante el desayuno la estuve mirando con descaro a sus entrepierna, su mini pantalón marcaban en su totalidad su vulva, sus labios vaginales marcaban su silueta ¡Eran excitantes! No lo podía aguantar más, como pude terminé el desayuno y me retiré a mi habitación para aliviarme mediante una frenética masturbación que logró de nuevo una copiosa eyaculación ¿Qué puedo hacer? Creo que me estoy enamorando de mi madre ¡Qué dices Pablo! Eso no puede suceder, eso sería incesto. Aunque fuese de pensamiento ¡Sería incesto! Tengo un problema serio, acabo de cumplir los 18 años y empiezo con los problemas de los mayores. Estuve estirado en la cama, pensando en el cuerpo de mi madre, a la que ya no veía como a mi madre, sino como a la fantástica mujer que es. Casi me costaba mirarla a la cara, cuando bajé de mi habitación para comer, ella se había cambiado de vestimenta. Ahora ya no llevaba el short, ahora se había colocado un pantalón pescador de una tela finísima que marcaba perfectamente sus líneas, y principalmente la hendidura de su vagina, de calzado las mismas sandalias y en la parte superior simplemente un sujetador. Ya no tenía dudas, mi madre me estaba provocando pero yo no sabía como actuar, le dije: -¡Qué conjunto más peculiar que llevas puesto! -¿Te gusta Pablo? -Sí mamá, pero me incomoda ya que pienso en cosas en las que no debiera pensar ¿Sabes de que te hablo? -¡No me digas que te excita el verme así! En ese momento llamaron al teléfono y la conversación quedó truncada y olvidada. Desde ese día mi madre vistió muy recatadamente ¡Nunca pasó nada! Pero en mis recuerdos quedan aquellos momentos y en mis fantasías ¡Ella es siempre la protagonista!
*-*-* Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|