Me enamoré de sus piernas (XXVIII)

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Datos ténicos

Eve se hospeda en el hotel Dylan

Título: Me enamoré de sus piernas (XXVIII)
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Evelin
Actores: Evelin, Jorge, Lorena, Jennifer, Teresa, Mirian, Pedro, Eve, Lucía, Karen, Astrid
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico 
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Lupo está sentado en mi regazo, las personas que me ven con él piensan que estoy un poco ida, no me importa en absoluto es un buen amigo y me hace mucha compañía, desde hace algún tiempo lo utilizo como asesor. Cuando tengo alguna duda el me ayuda a ver las cosas claras hablo mucho con él:

-¿Qué día es hoy Lupo?
-Hoy es miércoles 17 de septiembre de 2024 y son las 22:15 horas.

Estamos a punto de despegar rumbo a la ciudad de la sede de las Naciones Unidas “Nueva York”, estoy aterrada el la primera vez en mi vida que viajo sola y además en avión. Este es un vuelo regular de la línea aérea Iberia que tiene prevista su llegada a las 18:15 de la tarde hora de Nueva York, hoy será un lago día de 31 horas. Trataré de relajarme, durante las tres horas de travesía. No es un viaje largo:

-¿Lupo te da miedo viajar en avión?
-No tengo miedo, estas máquinas son muy seguras. Los aviones son el medio de trasportes con menos índices de accidentes. ¿Te doy cifras de muertos?
-No Lupo, ¡No me subas la moral! ¡Sería peor el remedio que la enfermedad!
-Savia dedición Eve.
-Ya despegamos Lupo. ¡Agárrate!
-Agárrame tú, yo no lo puedo hacer.

Durante la maniobra de despegue arrimo fuertemente a Lupo a mi pecho sujetado por mi mano izquierda, la derecha la tengo soldada al brazo del asiento, apenas tengo valor de mirar por la ventanilla de mi izquierda, veo alejarse el aeropuerto con gran rapidez. Me he quedado casi en estado catatónico. Alguien me habla:

-Señorita, no tenga miedo, Hable conmigo y se distraerá.
-Tienes la pulsaciones a 190 Eve ¡Relájate!

Siento los consejos de Lupo y del viajero sentado junto a mí, Los oigo pero no soy capaz de reaccionar. Cuando han pasado cinco minutos desde el despegue sigo agarrada a Lupo y al brazo del asiento. He tenido fuerzas sacadas de no sé donde y giro mi cabeza para ver el viajero de mi derecha, me mira fijamente a los ojos y me dice:

-Perdone lo que le voy a hacer es por su bien.

En lugar de darme un buen bofetón que es lo que merezco por semejante ridículo, va y como puede, aun estorbándole Lupo me proporciona un beso ardiente en los labios, mis labios, estos que utilizo para hablar, estos que nunca nadie han besado. Mi reacción automática ha sido la de pegarle un bofetón a tan osado viajero. Pero como he salido del estado en que me encontraba, antes de llevar a término la citada idiotez. Le he mirado, y he visto un chico que ha tenido que hacer un verdadero esfuerzo para hacer lo que ha hecho. Recupero el habla y le digo:

-Gracias Señor. Y perdóneme por el bofetón que casi le doy.
-No se preocupe Señorita. Hay muchas personas que le pasa lo que a usted la primera vez que viajan en avión. Me llamo Keny. ¡Ha sido un placer el besarla!
Este es un sujeto interesante, es un chico que parece tener aproximadamente mi edad, tiene pinta de ser un estudiante empellón, esas gafas no le sientan mal. No le paran las manos de temblar, eso denota que no es un conquistador y que le ha costado mucho y le ha echado valor a lo que acaba de hacer. Le contesto:

-A mí... A mí... ¡También me ha gustado! Yo me llamo Eve.
-¡Yo me llamo Lupo...!

Al pobre lupo cuando he salido del estado de parálisis, le he soltado y desde el suelo ha gritado para que le recogiera:

-¡Perdona Lupo por dejarte caer! Este es Keny.
-Encantado de conocerte Lupo. –Dice el chico-
-Lo mismo te digo... ¡Pero ten mucho cuidado con lo que haces con mi amiga Eve!

Los dos, los tres, no echamos a reír. Es una conversación agradable, es un chico encantador al que espero volver a ver cuando esté establecida, le preguntaré:

-¿Para qué vas a Nueva York, Keny?
-Voy para hacer un master en telecomunicaciones en La Columbia University.
-¿Eres ingeniero en telecomunicaciones?
-Lo seré completamente cuando termine el Master. ¿Tú para que vas?
-Yo voy para... para... ¡Eso quisiera yo saber! Voy de turismo.

No entiendo la manera de reaccionar que he tenido. Bueno, si la entiendo, si le digo lo que soy, los estudios que tengo y lo que pretendo hacer en Las Naciones Unidas, se asustará y no le volveré a ver. Se que en la ONU, encontraré cantidad de chicos que estarán dispuestos a salir con migo, pero este me da buenas vibraciones. Y le digo:

-Keny. ¿Cómo te puedo localizar?
-Apúntate mi número de intercomunicador. Dame tú también el tuyo.

Estoy decidida, en cuanto esté establecida lo llamaré y quedaremos en mi apartamento, si él es receptivo quiero perder la virginidad ¡me gusta! En el “Centro” durante los ocho años de internado no me he comido una rosca. Siempre he asustados a los chicos, pero ahora no los asustaré, yo les seduciré. Suena un aviso:

-Señores pasajeros, estamos apunto de tomar tierra en el aeropuerto JFK de Nueva York, les rogamos se abrochen los cinturones y les damos las gracias por volar con Iberia. Al tiempo les hacemos saber que en la Terminal 7 se encuentran nuestras oficinas de atención al público.
-Gracia Keny, he pasado el viaje casi sin darme cuenta.
-Bien Eve, Ahora cuando vamos a aterrizar sentirás un sonido de motores distinto, no te asustes, ¡no pasa nada!

No tengo la menor duda, este chico es una persona que merece la pena, durante todo el viaje no ha pretendido otra cosa que hacer que olvide el vuelo. Una vez aterrizado y pasado los nervios, en la Terminal 7 hemos recogido el equipaje y nos dirigimos a pasar el control de aduanas. Pasaporte por favor:

-Tenga mi pasaporte.
-Gracias. Que le valla bien en su trabajo.
-Gracias Señor agente. ¡Muy amable!

Keny como tiene experiencia me acompaña hasta la salida y me consigue un taxis, muy amablemente pone mis maletas en el maletero y le dice al taxista:

-¿Dónde vas Eve?
-Voy al Dylan Hotel. ¿Tú vas en taxis?
-No, Eve, yo no puedo permitirme un taxis, yo voy en metro.
-De eso nada, vamos los dos juntos, primero me deja a mí y luego a ti. Yo pago el taxis, no te preocupes.

Insisto, vamos juntos. El chico además es prudente y no quiere abusar de una chica indefensa en una ciudad que no conoce. Pero al ver en el hotel en el que me alojaré ha debido pensar que no tengo problemas de pasta. Ha regañadientes ha accedido. El taxista nos ha dicho que primero pasaría por la universidad. Aquí me bajo:

-Gracias Eve, has sido muy amable. Si tienes algún problema utiliza mi número de intercomunicador. ¡No lo dudes, Adiós!
-¡Hasta pronto Keny!

En la entrada del hotel me reciben como si de una persona célebre se tratara he quedado sorprendida, ni siquiera he tenido que pagar el taxis. Entro a la recepción y me quedo sorprendida, saben mi nombre:

-Srta. Eve. Bienvenida a esta su casa. ¿Está cansada? El botones le acompaña ha su habitación.
-Sí, Soy Eve, Sí estoy muy cansada. Gracias.

Mientras hablo con la recepción, por la puerta hace su entrada el taxista que me ha traído, indignado discutiendo con el portero del hotel. No le querían pagar porque les había querido cobrar 100 dólares más de lo que vale una carrera desde el aeropuerto hasta aquí. Le he preguntado:

-¿Señores que es lo que ocurre?
-Señorita diga a este pedazo de bestia, que yo no trato de robarla. Que le cobro 100 dólares por que he pasado por la Universidad de Columbia a dejar a su amigo ¡No me creen!
-Sí, Páguele, es cierto lo que dice. Y agregue 50 dólares de propina.
-Gracias señorita, que sea feliz en esta ciudad. Tenga mi tarjeta, si necesita algo, lo que sea llámeme.

Soy una mujer con suerte, llevo 6 horas de viaje desde que salí de España y ya tengo dos amigos en Nueva York dispuestos a socorrerme. La verdad es que no soy ninguna mis universo, simplemente una joven resultona. ¡Qué bien!

-Señorita su habitación. Tenga la tarjeta de la puerta. Las maletas se las dejo al lado del armario. Si necesita algo no tiene más que llamar. El servicio de cocina está abierto las 24 horas del día.
-Gracias señor. ¡Tenga!
-Muchas gracias señorita. Usted lo tiene todo pagado, incluidas las propinas.

Ahora no entiendo nada de lo que está sucediendo. Mis padres tienen dinero pero no tanto como para hacer que estos señores me reverencien. Me olvidaré de todo y me daré una ducha y luego me acostaré para descansar. Mañana me presentaré a la secretaria en la secretaría del Secretario General de las Naciones Unidas.

-Lupo que pena que no te puedas duchar. ¡Se queda una como nueva!
-No Eve, el agua y yo somos grandes enemigos- ¡Buenas noches Eve! Me desconecto.
-Buenas noches Lupo-

Tengo que llamar a casa aunque sean las 22:15 horas para decirles que he llegado bien:

-Hola papá.
-Sí, Me ha ido fenomenal con un poco de miedo, que al final he superado, Me encuentro bien. Un beso papá, perdonad que os llame a esta hora, sólo quiero que sepáis que he llegado bien. ¡Pásame con mamá!
-Hola mamá. Estoy bien. No te preocupes me cuidaré. ¡Pásame con Lucía!
-Sí, Lucía he conocido un chico en el avión, me gusta, ya te contaré. ¡Besos para todos!

Acostada, abrazada a la almohada me ha venido a la memoria la imagen de Keny dándome el beso en la boca, mi cuerpo estremece y siento unas ganas incontrolables de masturbarme. ¿Qué es eso que luce? Estoy segura de que es Evelin, la Hermana de Lucía:

-Hola Eve. Perdona que me presente así. ¿No te habré asustado?
-No Evelin, Lucía ya me advirtió que algún día te presentarías a mí de esta manera. Estoy muy tranquila. ¡Dime!
-He venido para desearte que tengas suerte en la misión que te hemos encomendado. De ti depende que la Tierra perdure o se extinga para siempre. Espero que consigas convencer a los dirigentes de los diferentes países a que se entiendan.
-Evelin, yo también espero triunfar y haré todo lo que pueda. Sé que es una tarea difícil debido al gran egoísmo existente por parte del gran capital. Espero poder convencerlos. Ya que estás aquí ¿Sabes quién paga mi estancia en este lujoso hotel?
-Sí Eve, lo pagamos Lucía, yo y todas las demás. Es un premio a toda tu dedicación. No tienes porque buscarte ningún otro sitio. De hecho tú eres la dueña de toda la cadena de hoteles. Te puedes cambiar a la habitación que desees.
-Gracias Evelin, pero no era necesario. Yo haré lo que esté en mis manos aunque no tuviera estos privilegios.
-Lo sé. No te lo tomes como un pago. ¡Tómatelo como un regalo de todo corazón!
-Así lo haré. Puestos a pedir. ¿No tendrás algún sistema para disfrutar del sexo? Te pregunto esto porque sé que eres fantástica haciéndolo. Me lo dijo en cierta ocasión Lucía, estando yo de vacaciones en la mansión.
-Ay... qué picara. ¿Te sientes sola y quieres disfrutar? Toma, te dejo esta caja de 50 unidades, utilízalas cuando realmente no puedas conseguir un hombre o una mujer que te puedan dar placer. Dentro viene el manual de instrucciones que te adelanto, es muy sencillo. Coges una barrita que mide 10 centímetros y te la introduces por la uretra hasta la marca roja, pulsas el botón verde y tendrás un orgasmo de aproximadamente 15 minutos. Espero de lo disfrutes. ¡Adiós, nos volveremos a ver!
-Adiós Evelin.

Cada vez que veo a Evelin deja algo que hace mejor mi vida. No sé si utilizar una barrita o masturbarme como dice el manual de la colegiala solitaria. Utilizando los dedos introduciéndolos por mi vagina lubrificada por los pensamientos de las cosas que haría con Keny, lo haré así, con mis dedos acariciaré mi clítoris y... ¡Qué sueño!

 

*-*-*

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