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La
hora ha llegado, no se si me estaré metiendo en un lío. Como
medida de precaución dejaré dicho donde me voy a pasar el fin
de semana:
-Mirian, me marcho. Como usted sabe esta semana no ha sido la
mejor de mi vida, quiero que sepa que este fin de semana lo
pasaré en el chalet de la Srta. Evelin, el lunes a las nueve
estaré aquí. Si por cualquier causa no he llegado o avisado
antes de las 10:00 de la mañana infórmelo a la policía.
-Que lo pase muy bien Sr. Jorge.
-Mirian espero que usted pase también un buen fin de semana.
Mirian me mira y me sonríe, da la sensación de que sabe algo,
empiezo a ver fantasmas por todos sitios. ¡Creo que estoy
obsesionado!
A las 7:00 de la tarde, puntual como es habitual en mí, llego a
la mansión de Evelin llamo al timbre de entrada, me abren la
verja del garaje y así puedo dejar el coche a buen recaudo. Me
están esperando, nada más bajar me encuentro con esas tres
hermosas mujeres, vestidas a cual más seductoras.
-Hola Jorge.
Evelin me saluda y me da un beso en los labios, a continuación
hace las presentaciones pertinentes:
-Jorge. Aunque ya os conocéis, te presento a estas dos hermosas
chicas, Jennifer y Lorena, dos buenas amigas mías.
Tanto Lorena como Jennifer me saludan con un beso en los labios,
la tarde parece que empieza bien. Evelin como anfitriona coge la
voz cantante y hablando de la buena tarde que hace nos acompaña
dentro de la casa, entramos en el extraordinario salón que ya
conozco, Evelin me pregunta:
-Jorge, como invitado que eres ¿Qué quieres que Hagamos?
Estamos a tu disposición.
Durante unas décimas de segundo me quedo mudo, un poco cortado
a pesar de la experiencia que tengo con el trato de mujeres.
Esta me deja fuera de juego, es muy directa, me gusta pero me
asusta.
-Evelin, Jennifer y Lorena. Os quiero hacer saber que voy a
intentar satisfacer mis fantasías sexuales. Si pido algo con lo
que no estéis de acuerdo me lo decís y yo lo entenderé. También
os agradeceré que vosotras aportéis vuestras fantasías.
Las tres me miran con ojos lascivos y mirada pícara. Como si me
hubieran leído la memoria, Jennifer y Lorena empiezan a
besarse. Me encanta ver besándose con amor a las mujeres. Esto
me hace pensar que la hipnosis no fue tan mal. Evelin se acerca
a ellas y les acaricia el trasero por encima de sus vestidos y
pregunta:
-Chicas. ¿Qué queréis tomar? ¿Y tú Jorge?
Evelin llama por el timbre silencioso y en unos segundos hace su
aparición una señora de unos 60 años que hoy hace de
camarera. Le pide las bebidas y le dice que cuando las traiga,
ya se puede marchar, nos serviremos nosotros directamente del
bar. Esto quiere decir que estaremos solos o por lo menos es lo
que me quiere hacer creer.
Lorena y Jennifer dejan por el momento la sesión de besos y se
dedican a tomar la bebida entre charlas y risas. Para que no sea
tan aburrido y agotador, Evelin ha propuesto que escuchemos música,
veamos películas, comamos y hagamos todo lo que nos apetezca,
pero que no nos desnudemos ya de inicio. Es cierto y estoy de
acuerdo que si se pasa la chispa comienza el tedio, cuando es
sexo y no hay amor. ¡Vamos, que el amor dura lo que dura, dura!
-Chicas, se me ha ocurrido jugar al juego de las prendas con una
baraja de cartas, pierde el que saque la carta más alta.
-Evelin. ¿Tienes una baraja de cartas?
-¿Cómo la quieres? ¿Española o francesa?
-Española irá bien. Las reglas del juego serán las
siguientes:
Empezaremos estando sentados como ahora, tú Lorena junto a
Jennifer y Evelin junto a mí. Primero levanta Lorena y corre el
puesto hacia la derecha y el que saca la carta más alta pierde
y se tiene que quitar una prenda y pasársela al que está a su
derecha y esta a su vez la suya de la misma clase al de su
derecha (ejemplo: braguita por braguita o zapato por zapato),
ganará aquel que se quede sin ninguna prenda suya. Y como
ganador tendrá que hacer todo lo que los perdedores manden.
Como este juego puede tardar horas en concluir, el que pierde la
mano tendrá que hacer lo que el siguiente de la ronda ordene.
La próxima mano saca primero el siguiente al que ha perdido,
siempre en dirección a las agujas del reloj.
-¿Estáis de acuerdo, Chicas?
Jennifer, da su opinión: Me parece muy divertido, pero cuando tú
Jorge te tengas que poner una prenda nuestra ¿Cómo lo harás?
Nosotras somos de la misma talla pero no es tu caso. Además te
sobra el pantalón, la camiseta vale como sujetador y a nosotras
el portaligas la que lo lleve. Así tendremos todos las mismas
prendas.
-Esta solucionado, si no me cabe la prenda simplemente me la
pongo por encima y reiremos que es de lo que se trata. De
entrada nos quitaremos lo que nos sobra, vosotras el portaligas
y yo el pantalón y la chaqueta. La que no lleve sujetador ya se
está buscando uno para ponérselo.
Lorena se levanta y se dirige al equipo de música, elije un CD
preparado de un combinado de música clásica que sonando en el
sistema cuadra-fónico de hilo musical es pura delicia
relajante.
Cuando comenzamos ya hemos pasado una hora de risas y charlas.
Evelin es una anfitriona sensacional, para nada parece la jefa
de Lorena y Jennifer, cuando hay que hacer algo no lo duda, lo
hace.
Empezamos la primera mano, levanta Lorena un 5 de copas,
Jennifer 7 de oros, Evelin 3 de copas y yo 10 de espadas.
He perdido yo, por lo tanto le paso mis calzoncillos a Lorena,
esta le pasa su braguita a Jennifer, esta a Evelin y Evelin me
pasa su braquita a mí. En el intercambio nadie ha perdido
detalle de ver sus piernas, coños y polla. Cuando me he puesto
la braguita de Evelin mi pene se ha puesto a palpitar de puro
placer. Las risas son de verdad sinceras lo empezamos a pasar
genial. Ahora como yo he perdido, le toca a Lorena decir lo que
tengo que hacer:
-Jorge, tienes que levantarme el vestido y darme un beso en mi
coño por encima de tus calzoncillos.
Lorena es una mujer con mucho humor y ha hecho que bese mis
calzoncillos. Las risas y la excitación crecen por momentos.
Charlamos y reímos, contamos las sensaciones y excitación que
sentimos con las prendas del otro.
Otra partida, la segunda, Lorena saca el 11 de copas, Jennifer,
el 10 de bastos, Evelin el 12 de oros y yo el 5 de espadas.
Ha perdido Evelin y decide pasarme el vestido. Las carcajadas no
se hacen esperar, es excitante ver las hermosas chicas cambiarse
de ropas y sobre todo se lo pasan genial viéndome a mí
sufriendo poniéndome el vestido de Evelin. Como no me cabe
simplemente me lo pongo por la cabeza y lo descanso sobre mis
hombros. Mi estampa es patética, zapatos con calcetines,
braguita tapando pene excitado, camiseta de algodón y vestido
puesto sobre el cuello. No dejamos de reír, a alguien se le
escapará la orina. Ahora me toca decir que es lo que hará
Evelin que es la que ha perdido. Como me gusta como luce con el
vestido de Jennifer, le pido que baile para todos nosotros
durante un minuto.
Evelin comienza el baile, y se mueve de maravillas es tan
sensual que todos sin dudas estamos pensando en poder disfrutar
de ella más profundamente.
En este momento ya nos estamos sirviendo el segundo trago, yo no
cambio de bebida sigo con mi naranjada que no hace que pierda el
rumbo, tengo que estar despierto no sea que suceda algo
imprevisto. Ellas hasta ahora están tomando güisqui, espero
que cambien pronto o me quedaré sin compañeras de juego en
pocas horas. Escuchar música clásica de fondo con un volumen
adecuado y acompañado de estas excitantes mujeres es
verdaderamente un gran placer.
Iniciamos otra partida, yo saco el 1 de copas, Lorena el 8 de
bastos, Jennifer el 9 de copas y Evelin 10 de espadas.
Vuelve a perder Evelin, esta vez decide ceder su braguita, que
es la que recibo yo, ya empieza ha tener mezcla de aromas el de
Jennifer y el de Evelin, antes de colocármelas las huelo con
sumo placer, ellas al verme hacen lo mismo con sus respectivas
prendas. Me toca de nuevo pedir qué es lo que tiene que hacer
Evelin. Ahora tienes que hacer una paja a Lorena utilizando tus
dedos de la mano derecha y cuando esté al máximo de excitación
sorberle todo el jugo vaginal y tragártelo.
No protestó, simplemente lo hizo y disfrutó del momento, daba
la sensación de haberlo hecho muchas veces, la cara de placer
de Lorena era digna de ver y los gemidos cada vez de mayor
volumen. Jennifer y yo mirábamos con ojos de deseo. Estábamos
disfrutando de todo lo que hacíamos.
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