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Nunca
creí que me gustara exhibirme delante de una webcam, pero la
realidad pura y dura es que me gusta más que chupar un caramelo
a un niño, nada más pensarlo mi sexo se derrite, ¡vamos, que
se excita! Disfruto poniéndome ligerita de ropa o desnuda ante
la cámara webcam, sé que practicar así el sexo es una manera
fría de hacerlo, pero a mí me pone caliente hasta el punto de
llegar correrme, y tengo unos orgasmos increíbles, grito, grito
hasta no poder más, de mi vagina hay ocasiones en la que recojo
más de medio vaso de jugos, de hecho parezco una gata en celo,
digo lo de gata en celo porque cuando estoy cachonda no dejo de
gritar, ¡no digo miau, pero me acerco!
Una
tarde mientras estaba exhibiéndome ante de la webcam aún
vestida, sin esperarlo llegó mi amiga Anastasia y me sorprendió
en la mitad de una conversación con un chico mulato de Cuba. El
tío presumía de su pene de
22 centímetros
de longitud y cinco de diámetro. La verdad es que era una
herramienta digna de ser vista. Aunque a la hora de tenerla
dentro no es tan agradable para algunas mujeres como algunos
piensan. Vista por una webcam aún resulta más amenazante,
parece como si fuera la trompa de un elefante, ¡qué miedo, qué
gusto! Anastasia tiene llaves de mi casa como yo tengo las de la
suya, somos grandes amigas y en infinidad de ocasiones nos hemos
sorprendido haciendo el amor delante de una webcam o simplemente
masturbándonos. Es una cosa a la que no le damos más
importancia que la que tiene, ¡ninguna! Pero esa tarde a
Anastasia le hizo gracia la polla que exhibía ese fornido
mulato ante la webcam, y como no lo tenía ante sí, se conformó
con meterme mano a mí, hasta esa tarde nunca habíamos
practicado el sexo entre nosotras. Aunque en el fondo de
nuestros seres era una cosa que desde hacía tiempo deseábamos,
¡valla si lo hicimos! En la pantalla nuestro hermoso cubano
mostrando ante su webcam su gran rabo, acariciado por su mano
izquierda, al otro lado nosotras, realizando unas sesión lésbica
que nuestra webcam recogía para que él pudiera también
disfrutar de nuestros juegos.
Nunca
antes había besado a ninguna chica, la sensación de sentir sus
labios junto a los míos hizo que se me erizara el vello, ¡era
fantástico! Me estaba excitando más si cabe que cuando me besa
un chico. Con sus labios acariciaba mi lengua inundada de
saliva, y tras absorberla jugueteaba con ella en su boca para
posteriormente devolverla a la mía. Nuestras lenguas
jugueteaban y reconocían milímetro a milímetro el interior de
nuestras bocas, sus salivas se fundían con las mías y las mías
con las de ella. Mientras tanto, nuestros sexos empezaban a
estar húmedos por la libido de nuestros cerebros.
Nuestro
admirador al vernos jugar ese juego lésbico erótico ante la
webcam y debido también al frenético movimiento y presión que
ejercía sobre su monumental pene, se corrió, ¡valla si lo
hizo! Fue tal la fuerza de su eyaculación que el semen saltó
descontrolado contra el objetivo de la webcam, La visión quedó
nublada por el denso semen de su enorme polla. El fornido y
ahora desafortunado hombre tuvo que salir del éxtasis en el que
estaba sumido y raudo ponerse a limpiar el objetivo de la cámara,
¡o eso, o tirarla! Ya que la viscosidad del semen la estropearía.
Nosotras al ver esa escena ante la webcam no pudimos hacer otra
cosa que reírnos a carcajada limpia, ¡no de él! Pero sí de
lo sucedido. De todas maneras no se podía ofender ya que tuvo
que cortar la conexión rápidamente para realizar el trabajo,
¡supongo!
Nosotras
ya sin el morbo de ser observadas por nuestro bien dotado
admirador, proseguimos con nuestra sesión de caricias. De
nuestras bocas pasamos directamente a nuestros sexos fundiéndonos
en una apasionante posición denominada sesenta y nueve. Ella
lamía mi vagina y yo para no ser menos, la suya. De no haberlo
comprobado por mí misma, nunca hubiera creído el placer que
una mujer te puede llegar a hacer sentir. Todos los músculos de
mi cuerpo estaban excitados y mi vagina inundada de jugos y
salivas de Anastasia, era una sensación muy placentera que me
hizo llegar en varias ocasiones al cenit del placer. Se que soy
exagerada, pero el sabor de sus jugos vaginales mezclados con
mis salivas, me sabían a gloria, ¡qué digo a gloria! Me sabían
al más exquisito y caro caviar, ¿qué dices Azur? Si el caviar
es otra de las cosas que como el sexo femenino hasta ahora, aún
no has probado, ¡nada, prometo hacerlo! Fue una sesión de sexo
placentera y extenuante, terminamos sobre las diez de la noche,
estuvimos 3 horas disfrutando ininterrumpidamente de nuestros
cuerpos.
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Nos
duchamos juntas y seguimos con las caricias, ¡fue
sensacional! Decidimos no contar nada de lo sucedido a
nuestras respectivas parejas. Ella se marchó a su casa, yo caí
en la cama como un peluche con amo, ¡vamos, que me quedé
dormida acurrucada en las sábanas como un bebé!
Desde
ese día tanto Anastasia como yo, realizamos diariamente un
Show de tendencia lésbica ante la cámara, unas veces
cobramos y otras cuando estamos muy calientes y lanzadas nos
exhibimos gratuitamente ante la webcam. Nos arriesgamos a que
nuestras parejas no vean y se descubra el pastel, ¡da igual!
¿Quieres vernos? Si por casualidad algún día lo hacéis, ¡disfrutad
de ello! Recordad que después nos comen los gusanos o el
fuego, ¡según gustos!
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¿
Qué le a parecido el Relato qué a leído ? |
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Publicar, un Relato escrito
por mi
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Libro
Virtual |
pág.
7 |
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