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Las lumbalgias Lumbalgias.
Si éstas aparecen a pesar de tales medidas, se impone un examen completo
de la columna vertebral. El
tratamiento de las lumbalgias y de las lumbociáticas resulta a veces
largo y difícil. El
examen radioclínico ha de buscar en primerísimo lugar una posible anomalía
vertebral. La
contracción muscular es el reflejo de toda perturbación leve, aguda o crónica
del aparto locomotor. Corresponde a una reacción dolorosa del músculo,
provocada por una perturbación leve o grave, articular, ósea, radicular,
ligamentaria, capsular o tendinosa. La contracción conduce a la disminución
de la actividad funcional del sujeto, ya sea porque se opone al
movimiento, ya sea porque es dolorosa. Como
en el caso de las tendinitis, hay que tener siempre presente el «círculo
vicioso» y saber en qué punto intervenir. Se adoptará una acción
diferente si la afección proviene de una perturbación mecánica leve o
bien de una reacción inflamatoria refleja, puramente muscular,
ligamentaria o capsular. Cuando
se trata de un problema mecánico, se actúa en un primer tiempo mediante
manipulación, a fin de reajustar el segmento lesionado y liberar la
movilidad, y en un segundo tiempo, mediante tracciones vertebrales,
combinadas con masajes,
fangoterapia o fisioterapia.
Se inicia después la reeducación, miotensiva, isométrica o
propioceptiva. Se puede también buscar una mejoría de la estática
mediante ejercicios de autoelongación y de movilización segmentaria. Después
de un examen radioclínico, se recurre en ocasiones al uso de plantillas
de reequilibración y corrección. Si
se trata de un problema
inflamatorio, hay que
actuar directamente sobre esta causa, con electroterapia, fangocerapia,
masajes y tracciones, antes de pasar a una reeducación cuidadosa, una vez
que se ha obtenido la mejoría. En
ambos casos, y según la intensidad del dolor, se completan los cuidados
con reposo y un tratamiento médico apropiado, en el que se incluiría
antiinflamatorios, antálgicos y miorrelajantes. Las
infiltraciones locales son a veces eficaces. Si
no se consigue mejoría con las terapias enunciadas, se puede intentar el
uso momentáneo de un lumbostato. Por el contrario, la asociación de dolores en los miembros inferiores y lumbalgias hace pensar en la posible existencia de una hernia discal. El tratamiento es entonces más complejo. A veces no bastan las manipulaciones, combinadas con el tratamiento antiinflamatorio al que nos hemos referido, en cuyo caso hay que pensar en abordar la región quirúrgicamente. |
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