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OSTEOPOROSIS, sintoma y tratamiento para la OSTEOPOROSIS, pérdida natural de masa ósea a partir del momento que alcanza el valor máximo, que ocurre a los 30 ó 35 años de edad.

OSTEOPOROSIS

ASPIRINAS NEO-BACITRIN  ANTALGIN 550  BISOLVON  
ABDOMEN ABORTO     LOS HUESOS DEL CUERPO HUMANO
OSTEOPOROSIS ARTROSIS TENDINITIS ARTRITIS REUMATOIDE MUSCULATURA Y TEJIDOS
PRIMEROS AUXILIOS    DOLOR DE MUELAS DOLOR DE CABEZA PUNTOS VITALES LUMBALGIAS 

VITAMINAS Y MINERALES, NUTRICIÓN

 NUTRICIÓN

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VITAMINAS, H Y K VITAMINAS, C D E

 

QUE ES EL FOSFORO

QUE ES EL HIERRO

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QUE ES EL POTASIO

QUE ES EL SODIO

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TABLAS DE NUTRICION

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o Descripción. Enfermedad en la que los huesos se vuelven más porosos, debido a la progresiva pérdida de masa ósea (proteínas y sales minerales cálcicas).

o Incidencia. Afecta a unos 6 millones de españoles. Su frecuencia es cuatro veces mayor en la población femenina.

o Síntomas. Suele evolucionar silenciosamente durante décadas hasta manifestarse por una pérdida de estatura, por una alteración de la conformación normal de la espalda, con desarrollo de joroba, y sobre todo por una fractura ósea (vértebras, muñeca y cuello del fémur, principalmente).

o Causa. Desequilibrio en el ciclo de eliminación y renovación del tejido óseo. De forma natural, todas las personas sufren una pérdida natural de masa ósea a partir del momento que alcanza el valor máximo, que ocurre a los 30 ó 35 años de edad. Ciertos factores de riesgo aceleran la pérdida de hueso: la herencia, ser mujer, la edad, la menopausia precoz (antes de los 45 años), la insuficiencia ovárica, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la dieta pobre en calcio.

o Tratamientos. El mejor es la prevención: aporte adecuado de vitamina D, proteínas y calcio; ejercicio físico moderado y reducción del consumo de alcohol y tabaco. Cuando la osteoporosis se ha manifestado, existe una gama amplia de tratamientos farmacológicos, entre los que cabe destacar los medicamentos con calcio, la vitamina D y las sustancias llamadas antirreabsortivas. Éstas incluyen los estrógenos, las calcitoninas y los bifosfonatos (etidronato, alendronato y risedronato). Recientemente se ha incorporado al arsenal terapéutico el reloxifeno, que actúa a nivel de los receptores estrogénicos.

Imagen microscópica de un hueso con grandes y numerosas cavidades en su seno. Ésta es la huella de la osteoporosis, que ahora puede ser detectada mediante un nuevo sistema de diagnóstico por imagen conocido como tomografía informatizada cuantitativa periférica (PQCT).

 

 La osteoporosis causa medio millón de fracturas óseas al año

 Para nuestra desgracia, este equilibrio se rompe de forma natural a medida que envejecemos. El hueso alcanza su máxima esplendor hacia los 30 0 35 años de edad; a partir de entonces, podemos perder entre un 0,3 v un 0,5 por 100 de densidad ósea por año.

Ahora bien, ciertas  enfermedades, el sedentarismo, el déficit de vitamina D y de calcio en la dieta, el uso de ciertos fármacos, como los corticosteroides y la hormona tiroidea, el abuso de tabaco y el alcohol, y la menopausia prematura, entre otros factores, pueden actuar como catalizadores v acelerar peligrosamente la pérdida de calidad y cantidad de materia ósea. Aparece entonces el fantasma de la osteoporosis, enfermedad que vuelve los huesos tan frágiles como el cristal. Tanto es así que este mal es responsable de 500.000 fracturas óseas al año en España.

Pero el esqueleto de poco nos valdría si no fuera accionado por la musculatura que lo envuelve. Responsable de las posturas v los movimientos, la musculatura esquelética está integrada por cerca de  600 músculos de diferentes formas y ta, maños: desde el minúsculo estapedio del oído medio, de tan sólo unos milímetros de longitud, hasta el cuádriceps, medio millón de veces más voluminoso.

 Gigante o liliputiense, cada músculo está constituido por haces de fibras musculares de dos variedades distintas: las de contracción rápida, que facilitan la ejecución de los movimientos explosivos; y las de contracción lenta, preparadas para intervenir en actividades de resistencia. Algunas personas poseen un número bastante mayor de fibras rápidas que de lentas, v en otras sucede justo lo contrario. Hasta cierto punto, estas diferencias musculares podrían decidir nuestra aptitud para realizar un determinado ejercicio o sobresalir en un deporte: las personas con más fibra rápida destacarían en pruebas de salto v carrera de 100 metros, mientras que los sobrados en fibra lenta tendrían las de ganar en la maraton.

 

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