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Es
el astro de mayor influencia sobre los nacidos bajo el signo de Leo,
cuando se encuentra en su apogeo en Aries y se pone en Libra. La
representación simbólica de este planeta es una circunferencia en cuyo
centro se inscribe en un círculo. Este centro representa el principio de
un devenir impetuoso y violento, que tiene su manifestación en el círculo.
En los primeros tiempos, el Sol era adorado como fuente de energía, calor
y salud, concepción que continuaran entre otras la mitología griega y la
latina. El
Sol, astrológicamente, es considerado como el principio masculino.
Ptolomeo fijó la representación humana del Sol en una edad comprendida
entre los veinte y los cuarenta años. Hiparco lo consideraba fisiológicamente
en relación con el corazón y el cerebro, creencia aceptada por los
poetas y literatos de la antigua Grecia; más tarde, en la era cristiana,
los trovadores vieron en las gestas heroicas de los caballeros andantes la
principal manifestación del Sol. Este astro representa en sus aspectos positivo y negativo, la voluntad, la combatividad, la bondad, la fidelidad, el amor propio, la violencia bruta y la violencia en sí misma, la ambición que no conoce obstáculos de ningún tipo, la crueldad, el orgullo desmesurado. El aspecto físico de quien recibe la influencia del Sol puede tomarse en un primer momento como altanería o soberbia.
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